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Un año más sin cambios en la cúspide: la guía Michelín se mantiene inmóvil en su lista de establecimientos con tres estrellas, una realidad que repite el pasado 2015, 2016 y 2019. La lista triestrellada sigue sin variaciones, como si estuviera fija, pero esto no significa que los restaurantes hayan perdido la lucha, sino todo lo contrario.
La Guía Michelín ha vuelto a confirmar que mantenerse en el más alto del mundo gastronómico requiere una constancia y exigencia excepcional. En una industria donde las tendencias pueden cambiar con la velocidad de un rayo, es fundamental ser capaz de reinventarse y mantener la calidad en cada servicio ofrecido.
Sin embargo, hay otros restaurantes que han logrado lo imposible: llegar al peldaño siguiente del triunfo. Cinco establecimientos han ascendido a la categoría de Segunda Estrella, un reconocimiento que no significa ser menos, sino que representa un paso importante en el camino hacia la excelencia.
La Guía Michelín también ha incorporado 25 nuevos restaurantes con su primera estrella, un refuerzo del dinamismo y diversidad gastronómica que caracteriza a nuestro país. Aunque algunos puedan sentir que este reconocimiento llega tarde, lo cierto es que estos proyectos de autor y propuestas personales ya están haciendo ruido en el mundo gastronómico.
La verdadera diferencia entre "estar en la Guía Michelín" y "tener una Estrella Michelín" no radica en si se ha obtenido o no reconocimiento por parte de esta prestigiosa guía. Sino que hay un nivel de exigencia y dedicación que solo unos pocos pueden alcanzar. La sostenibilidad, el compromiso social y la innovación son los elementos clave para lograr este gran objetivo.
En conclusión, aunque la cúspide no se ha movido, hay cambios en otros ángulos del mundo gastronómico español. La Guía Michelín sigue siendo un punto de referencia, pero también es hora de reconocer y celebrar el esfuerzo y talento de los chefs y propietarios que están redefiniendo la escena culinaria en todo el país.
Estos cinco restaurantes ascendieron a categoría de Segunda Estrella: Enigma, Aleia, Mont Bar (en Barcelona); Ramón Freixa (en Madrid) y La Boscana.
La Guía Michelín ha vuelto a confirmar que mantenerse en el más alto del mundo gastronómico requiere una constancia y exigencia excepcional. En una industria donde las tendencias pueden cambiar con la velocidad de un rayo, es fundamental ser capaz de reinventarse y mantener la calidad en cada servicio ofrecido.
Sin embargo, hay otros restaurantes que han logrado lo imposible: llegar al peldaño siguiente del triunfo. Cinco establecimientos han ascendido a la categoría de Segunda Estrella, un reconocimiento que no significa ser menos, sino que representa un paso importante en el camino hacia la excelencia.
La Guía Michelín también ha incorporado 25 nuevos restaurantes con su primera estrella, un refuerzo del dinamismo y diversidad gastronómica que caracteriza a nuestro país. Aunque algunos puedan sentir que este reconocimiento llega tarde, lo cierto es que estos proyectos de autor y propuestas personales ya están haciendo ruido en el mundo gastronómico.
La verdadera diferencia entre "estar en la Guía Michelín" y "tener una Estrella Michelín" no radica en si se ha obtenido o no reconocimiento por parte de esta prestigiosa guía. Sino que hay un nivel de exigencia y dedicación que solo unos pocos pueden alcanzar. La sostenibilidad, el compromiso social y la innovación son los elementos clave para lograr este gran objetivo.
En conclusión, aunque la cúspide no se ha movido, hay cambios en otros ángulos del mundo gastronómico español. La Guía Michelín sigue siendo un punto de referencia, pero también es hora de reconocer y celebrar el esfuerzo y talento de los chefs y propietarios que están redefiniendo la escena culinaria en todo el país.
Estos cinco restaurantes ascendieron a categoría de Segunda Estrella: Enigma, Aleia, Mont Bar (en Barcelona); Ramón Freixa (en Madrid) y La Boscana.