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El Concierto de Año Nuevo de Viena deslindó la tradición con una sorprendente incorporación de dos obras inéditas compuestas por mujeres. Yannick Nézet-Séguin, el director canadiense que a sus 50 años sigue siendo una figura influyente en el mundo clásico, apostó por una mayor inclusión y modernidad en este recital de más de un siglo de tradición.
La Filarmónica de Viena, la orquesta que ha mantenido este concierto durante décadas, finalmente rompió con su monopolio masculino al incluir en el programa dos piezas de las compositoras afroamericanas Florence Price y Josephine Weinlich. El director Nézet-Séguin explicó cómo es posible hacerlo sin perder la esencia del concierto: "La música puede unirnos a todos porque vivimos en el mismo planeta".
En este recital, donde se mantuvieron algunas de las tradiciones más arraigadas, como la interpretación de los valses y polcas de Strauss, Nézet-Séguin también incluyó dos obras inéditas. La primera, "Canciones de sirenas", de Florence Price, inspirada en la música afroamericana y popular, resonó con fuerza en la Sala Dorada. La segunda, "Vals del arcoíris", también de la compositora afroamericana, fue un momento destacado del recital.
En un gesto de apoyo a la diversidad, Nézet-Séguin también incluyó la música de Josephine Weinlich, una compositora y directora pionera que fundó en 1875 la primera orquesta de mujeres de Europa. La obra interpretada fue "Vals del arcoíris", que se convirtió en un gran éxito entre el público.
La noche no solo fue un tributo a las artes, sino también una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la inclusión y la diversidad en la música clásica. Nézet-Séguin habló sobre paz en los corazones y paz entre todas las naciones del mundo, recordando que la música puede unirnos a todos.
El Concierto de Año Nuevo de Viena ha sido una noche inolvidable, donde se mantuvieron algunas tradiciones y se rompieron otras. La decisión de Nézet-Séguin de incorporar obras de mujeres a este recital es un paso hacia adelante en la inclusión y diversidad en el mundo clásico.
La Filarmónica de Viena, la orquesta que ha mantenido este concierto durante décadas, finalmente rompió con su monopolio masculino al incluir en el programa dos piezas de las compositoras afroamericanas Florence Price y Josephine Weinlich. El director Nézet-Séguin explicó cómo es posible hacerlo sin perder la esencia del concierto: "La música puede unirnos a todos porque vivimos en el mismo planeta".
En este recital, donde se mantuvieron algunas de las tradiciones más arraigadas, como la interpretación de los valses y polcas de Strauss, Nézet-Séguin también incluyó dos obras inéditas. La primera, "Canciones de sirenas", de Florence Price, inspirada en la música afroamericana y popular, resonó con fuerza en la Sala Dorada. La segunda, "Vals del arcoíris", también de la compositora afroamericana, fue un momento destacado del recital.
En un gesto de apoyo a la diversidad, Nézet-Séguin también incluyó la música de Josephine Weinlich, una compositora y directora pionera que fundó en 1875 la primera orquesta de mujeres de Europa. La obra interpretada fue "Vals del arcoíris", que se convirtió en un gran éxito entre el público.
La noche no solo fue un tributo a las artes, sino también una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la inclusión y la diversidad en la música clásica. Nézet-Séguin habló sobre paz en los corazones y paz entre todas las naciones del mundo, recordando que la música puede unirnos a todos.
El Concierto de Año Nuevo de Viena ha sido una noche inolvidable, donde se mantuvieron algunas tradiciones y se rompieron otras. La decisión de Nézet-Séguin de incorporar obras de mujeres a este recital es un paso hacia adelante en la inclusión y diversidad en el mundo clásico.