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El ciclo Viena en Madrid se desploga con una velada que no puede faltar para iniciarse la temporada. El homenaje a Strauss y Kreisler, dos nombres emblemáticos de la música vienesa, se llevó a cabo el pasado 25 de noviembre en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional, y hoy su sonido reverbera por toda la ciudad.
La noche fue un tributo a dos maestros que escribieron el ADN musical de Viena: Johann Strauss II y Fritz Kreisler. La orquesta Filarmónica de Gyr, una de las formaciones sinfónicas más antiguas de Europa Central, lideró la danza, acompañada por el violinista Mario Hossen, austro-búlgaro y virtuoso absoluto, y la soprano Nathalie Peña-Comas, dominicana-austriaca, cuyo canto combina técnica sólida con sensibilidad y timbre cálido.
El programa se movió entre valses y polcas de Strauss, como el Vals del Emperador o el Csárdás de El murciélago, y piezas líricas de Kreisler, como el Capricho vienés. Todo ello parte de ese repertorio que transporta a los salones iluminados de la Viena imperial, y sigue emocionando incluso a quienes no suelen frecuentar la música clásica.
La orquesta Filarmónica de Gyr, fundada en 1862, completó el cartel con un sonido cálido y equilibrado, que encaja de forma orgánica con los valses y polcas. Fue una velada que reflejó la esencia musical de Viena, con maestros como Martin Sieghart a la batuta, quien, además de dirigir, fue violonchelista solista de la Orquesta Sinfónica de Viena.
Este homenaje es solo uno más en una temporada que promete ser emocionante. El ciclo Viena en Madrid se ha convertido en uno de los ciclos más consolidados de la programación clásica en España, y esta quinta temporada lo confirma con siete conciertos protagonizados por orquestas internacionales y solistas de primer nivel.
La noche fue un tributo a dos maestros que escribieron el ADN musical de Viena: Johann Strauss II y Fritz Kreisler. La orquesta Filarmónica de Gyr, una de las formaciones sinfónicas más antiguas de Europa Central, lideró la danza, acompañada por el violinista Mario Hossen, austro-búlgaro y virtuoso absoluto, y la soprano Nathalie Peña-Comas, dominicana-austriaca, cuyo canto combina técnica sólida con sensibilidad y timbre cálido.
El programa se movió entre valses y polcas de Strauss, como el Vals del Emperador o el Csárdás de El murciélago, y piezas líricas de Kreisler, como el Capricho vienés. Todo ello parte de ese repertorio que transporta a los salones iluminados de la Viena imperial, y sigue emocionando incluso a quienes no suelen frecuentar la música clásica.
La orquesta Filarmónica de Gyr, fundada en 1862, completó el cartel con un sonido cálido y equilibrado, que encaja de forma orgánica con los valses y polcas. Fue una velada que reflejó la esencia musical de Viena, con maestros como Martin Sieghart a la batuta, quien, además de dirigir, fue violonchelista solista de la Orquesta Sinfónica de Viena.
Este homenaje es solo uno más en una temporada que promete ser emocionante. El ciclo Viena en Madrid se ha convertido en uno de los ciclos más consolidados de la programación clásica en España, y esta quinta temporada lo confirma con siete conciertos protagonizados por orquestas internacionales y solistas de primer nivel.