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El pescado, el cordero o el besugo son todos imprescindibles en la mesa navideña, pero el jamón es el rey. Sin embargo, no todos pueden permitirse el lujo de consumirlo con regularidad y, por eso, se toma la revancha durante las fiestas.
Para disfrutar al máximo del jamón y no fracasar en el intento, hay que saber comprarlo dentro del presupuesto que tengamos y luego saber degustarlo. Pero para ello debemos conocerlo bien, empezando por saber cortarlo de manera efectiva.
Algunos expertos aconsejan empezar a cortar el jamón por la babilla, ya que tiene menos grasa y si no se consume de inmediato se secará antes. Otros argumentan que es mejor comenzar por la maza, donde los fluidos grasos irán cayendo por gravedad y empapando la babilla, lo que impide que esta se ponga dura.
Pero antes de empezar a cortarlo, hay que conocer las partes del jamón curado. La maza es la parte más noble, donde se encuentra la mayor cantidad de carne y una infiltración de grasa excepcional. Presenta un bouquet sensorial impresionante, con todos sus matices.
La babilla, por otro lado, se sitúa debajo de la maza y está delimitada por los huesos fémur y coxal. Es más estrecha y curada que la maza, y es la parte más magra y menos jugosa de toda la pieza. La babilla es ideal para muchos cortes y elaboraciones.
La contra se encuentra a continuación de la maza y separada de esta por el hueso de la cadera. Es una zona estrecha con bastante infiltración de grasa, lo que la hace muy sabrosa debido a la cantidad de tocino intramuscular que contiene.
La punta es la parte opuesta a la pezuña de la pata y se convierte en un bocado inigualable. Los fluidos grasos cayen hacia esta zona y se concentrán, lo que le da mucho sabor, jugosidad e intensidad. La punta salen lonchas pequeñas que se pueden aprovechar para crear tacos deliciosos.
El jarrete es la parte más difícil de acceder y es muy fibrosa. Se suele cortar en taquitos o sacar lonchas, aunque muchos cortadores profesionales lo consideran el mejor bocado del jamón debido a su sabor y textura.
Finalmente, el codillo es la parte más alta de la maza y posee un exquisito sabor dulce y aromático. Es una zona que suele cortarse en taquitos y se caracteriza por ser dura y fibrosa, pero fácilmente masticable y aceitosa.
Para disfrutar al máximo del jamón, hay que saber comprarlo dentro de nuestro presupuesto y luego saber degustarlo con sabiduría. Conocer las partes y saber cortarlas adecuadamente es clave para aprovechar al máximo este delicado producto.
Para disfrutar al máximo del jamón y no fracasar en el intento, hay que saber comprarlo dentro del presupuesto que tengamos y luego saber degustarlo. Pero para ello debemos conocerlo bien, empezando por saber cortarlo de manera efectiva.
Algunos expertos aconsejan empezar a cortar el jamón por la babilla, ya que tiene menos grasa y si no se consume de inmediato se secará antes. Otros argumentan que es mejor comenzar por la maza, donde los fluidos grasos irán cayendo por gravedad y empapando la babilla, lo que impide que esta se ponga dura.
Pero antes de empezar a cortarlo, hay que conocer las partes del jamón curado. La maza es la parte más noble, donde se encuentra la mayor cantidad de carne y una infiltración de grasa excepcional. Presenta un bouquet sensorial impresionante, con todos sus matices.
La babilla, por otro lado, se sitúa debajo de la maza y está delimitada por los huesos fémur y coxal. Es más estrecha y curada que la maza, y es la parte más magra y menos jugosa de toda la pieza. La babilla es ideal para muchos cortes y elaboraciones.
La contra se encuentra a continuación de la maza y separada de esta por el hueso de la cadera. Es una zona estrecha con bastante infiltración de grasa, lo que la hace muy sabrosa debido a la cantidad de tocino intramuscular que contiene.
La punta es la parte opuesta a la pezuña de la pata y se convierte en un bocado inigualable. Los fluidos grasos cayen hacia esta zona y se concentrán, lo que le da mucho sabor, jugosidad e intensidad. La punta salen lonchas pequeñas que se pueden aprovechar para crear tacos deliciosos.
El jarrete es la parte más difícil de acceder y es muy fibrosa. Se suele cortar en taquitos o sacar lonchas, aunque muchos cortadores profesionales lo consideran el mejor bocado del jamón debido a su sabor y textura.
Finalmente, el codillo es la parte más alta de la maza y posee un exquisito sabor dulce y aromático. Es una zona que suele cortarse en taquitos y se caracteriza por ser dura y fibrosa, pero fácilmente masticable y aceitosa.
Para disfrutar al máximo del jamón, hay que saber comprarlo dentro de nuestro presupuesto y luego saber degustarlo con sabiduría. Conocer las partes y saber cortarlas adecuadamente es clave para aprovechar al máximo este delicado producto.