PensadorDelSur
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Unos 70 años después, las esculturas del Pórtico de la Gloria regresan a Santiago. La vida de los Franco, familia dictatorial que gobernó España desde 1939 hasta 1975, ha sido objeto de una larga batalla judicial que finalmente se ha resuelto a su favor tras 70 años. El Supremo Tribunal ha dado razón al Consistorio de Santiago y ahora las esculturas se pueden ver en el Museo do Pobo Galego.
La leyenda dice que Jeremías y Ezequiel, dos profetas del exilio, fueron creados por Mateo para decorar la fachada románica de la Catedral de Santiago. Sin embargo, tras ser abandonadas al aire libre en el siglo XII, se perdieron su policromía y partes de sus vestidos.
La familia Franco ha estado custodiando las esculturas durante más de 70 años. Tras una lucha judicial que empezó en 2016, el Supremo Tribunal finalmente ha dado razón al Consistorio de Santiago. Ahora, tras un largo proceso de restauración y digitalización, las esculturas regresan a su ciudad natal.
El acto oficial de inauguración se llevó a cabo este jueves en el Museo do Pobo Galego. El colectivo O Sorriso de Daniel había reivindicado la importancia de estas esculturas desde 2012, y el grupo recordó cómo fueron abandonadas al aire libre tras ser compradas por el Ayuntamiento de Santiago.
En cambio, las esculturas de Enoc y Elías, que también formaron parte del Pórtico de la Gloria, se pueden ver en el Museo de Pontevedra desde hace unos días. La reconstrucción virtual en tres dimensiones presentada este jueves ha propuesto una ubicación para estas esculturas dentro del conjunto del Pórtico.
La llegada de las esculturas de Santiago a su ciudad natal es un hito importante, que da cuenta de la impunidad con la que sobrevivió el franquismo en España. La alcaldesa Goretti Sanmartín ha expresado su satisfacción por la sentencia del Supremo y ha recordado las contribuciones de los colectivos memorialistas e instituciones que han trabajado para recuperar estas esculturas.
La leyenda dice que Jeremías y Ezequiel, dos profetas del exilio, fueron creados por Mateo para decorar la fachada románica de la Catedral de Santiago. Sin embargo, tras ser abandonadas al aire libre en el siglo XII, se perdieron su policromía y partes de sus vestidos.
La familia Franco ha estado custodiando las esculturas durante más de 70 años. Tras una lucha judicial que empezó en 2016, el Supremo Tribunal finalmente ha dado razón al Consistorio de Santiago. Ahora, tras un largo proceso de restauración y digitalización, las esculturas regresan a su ciudad natal.
El acto oficial de inauguración se llevó a cabo este jueves en el Museo do Pobo Galego. El colectivo O Sorriso de Daniel había reivindicado la importancia de estas esculturas desde 2012, y el grupo recordó cómo fueron abandonadas al aire libre tras ser compradas por el Ayuntamiento de Santiago.
En cambio, las esculturas de Enoc y Elías, que también formaron parte del Pórtico de la Gloria, se pueden ver en el Museo de Pontevedra desde hace unos días. La reconstrucción virtual en tres dimensiones presentada este jueves ha propuesto una ubicación para estas esculturas dentro del conjunto del Pórtico.
La llegada de las esculturas de Santiago a su ciudad natal es un hito importante, que da cuenta de la impunidad con la que sobrevivió el franquismo en España. La alcaldesa Goretti Sanmartín ha expresado su satisfacción por la sentencia del Supremo y ha recordado las contribuciones de los colectivos memorialistas e instituciones que han trabajado para recuperar estas esculturas.