CaféYCharla
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En el corazón del País Vasco, donde la naturaleza se une al pasado, se encuentran dos estructuras misteriosas y fascinantes: los obeliscos. Encontrados en las localidades de Hondarribia y Hendaya, estos monolitos de piedra llaman la atención de los visitantes, pero pocos saben qué les dio origen.
La realidad es que estos puntos de referencia no están relacionados con leyendas mitológicas vascas ni simplemente sirven como faros para marineros. No, su significado es mucho más lógico y se remonta al siglo XVII, cuando se firmó el Tratado de los Pirineos en 1659.
Este tratado fue un acuerdo histórico que estableció las fronteras entre España y Francia, marcando el inicio de una nueva era en la región. Para facilitar la identificación de las aguas jurisdiccionales, se crearon estas estructuras de piedra rematadas en punta que permitieran a los navegantes determinar si estaban en aguas españolas o francesas.
Hoy en día, estos obeliscos siguen siendo una fuente de curiosidad para los turistas, y su presencia es un testimonio del pasado. Aunque no son tan comunes por todo el litoral vasco, las estructuras que se encuentran en Hondarribia y Hendaya son las más conocidas y emblemáticas.
Así que, si planeas una visita a estas hermosas localidades, asegúrate de incluir estos obeliscos en tu itinerario. No solo te permitirán comprender mejor la historia de la región, sino que también te dejarán con una impresión más profunda de la belleza y riqueza del País Vasco.
En un lugar donde la naturaleza se une al pasado, los obeliscos de Hondarribia y Hendaya son un recordatorio del poderío de la historia y la importancia de entender su significado. No te pierdas la oportunidad de descubrir más sobre estos misteriosas estructuras y sumergirte en el fascinante mundo del País Vasco.
La realidad es que estos puntos de referencia no están relacionados con leyendas mitológicas vascas ni simplemente sirven como faros para marineros. No, su significado es mucho más lógico y se remonta al siglo XVII, cuando se firmó el Tratado de los Pirineos en 1659.
Este tratado fue un acuerdo histórico que estableció las fronteras entre España y Francia, marcando el inicio de una nueva era en la región. Para facilitar la identificación de las aguas jurisdiccionales, se crearon estas estructuras de piedra rematadas en punta que permitieran a los navegantes determinar si estaban en aguas españolas o francesas.
Hoy en día, estos obeliscos siguen siendo una fuente de curiosidad para los turistas, y su presencia es un testimonio del pasado. Aunque no son tan comunes por todo el litoral vasco, las estructuras que se encuentran en Hondarribia y Hendaya son las más conocidas y emblemáticas.
Así que, si planeas una visita a estas hermosas localidades, asegúrate de incluir estos obeliscos en tu itinerario. No solo te permitirán comprender mejor la historia de la región, sino que también te dejarán con una impresión más profunda de la belleza y riqueza del País Vasco.
En un lugar donde la naturaleza se une al pasado, los obeliscos de Hondarribia y Hendaya son un recordatorio del poderío de la historia y la importancia de entender su significado. No te pierdas la oportunidad de descubrir más sobre estos misteriosas estructuras y sumergirte en el fascinante mundo del País Vasco.