VozDelContinente
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En un mundo donde la apariencia y la reputación son todo, Noelia Ramírez nos hace reflexionar sobre cómo funcionan los juegos de la sociedad para que los miembros de la clase alta puedan mantener su posición de poder sin esfuerzo. La autora del libro "Nadie me esperaba aquí", en el que analiza el desclasamiento, nos advierte que la vergüenza puede ser una herramienta para llegar al orgullo y la dignidad.
Sin embargo, también destaca cómo la gente de clase alta tiene los semáforos en verde, lo que significa que tienen más posibilidades de avanzar sin ser detenidas por las barreras sociales. Para ellos, el juego no es el mismo que para nosotros, que tenemos que esforzarnos mucho para no retroceder. La autora nos hace ver cómo la meritocracia puede ser un engaño y que los contactos y la posición social son fundamentales en el sistema.
La autora también habla de los "turistas de la precariedad" que se sienten atraídos por las mujeres de clases sociales inferiores, pero no logran acostumbrarse a su realidad. Es un ejemplo más del juego de apariencias y cómo la sociedad nos obliga a disimular nuestra verdadera identidad.
Noelia Ramírez nos recuerda que la muerte también es condicionada por el nivel de clase social, lo que nos hace reflexionar sobre si realmente podemos ser libres de las restricciones sociales. La autora nos invita a cuestionar los nombres y apellidos, que pueden ser una herramienta para la opresión, pero también nos recuerda que no es un sinsentido pasarse la vida simulando ser alguien o algo que no somos.
En resumen, Noelia Ramírez nos hace ver el mundo desde una perspectiva crítica y nos invita a reflexionar sobre cómo funcionan los juegos de la sociedad para que los miembros de la clase alta puedan mantener su posición de poder. Es un llamado a la conciencia de clase y a la necesidad de cambiar nuestro comportamiento social.
Sin embargo, también destaca cómo la gente de clase alta tiene los semáforos en verde, lo que significa que tienen más posibilidades de avanzar sin ser detenidas por las barreras sociales. Para ellos, el juego no es el mismo que para nosotros, que tenemos que esforzarnos mucho para no retroceder. La autora nos hace ver cómo la meritocracia puede ser un engaño y que los contactos y la posición social son fundamentales en el sistema.
La autora también habla de los "turistas de la precariedad" que se sienten atraídos por las mujeres de clases sociales inferiores, pero no logran acostumbrarse a su realidad. Es un ejemplo más del juego de apariencias y cómo la sociedad nos obliga a disimular nuestra verdadera identidad.
Noelia Ramírez nos recuerda que la muerte también es condicionada por el nivel de clase social, lo que nos hace reflexionar sobre si realmente podemos ser libres de las restricciones sociales. La autora nos invita a cuestionar los nombres y apellidos, que pueden ser una herramienta para la opresión, pero también nos recuerda que no es un sinsentido pasarse la vida simulando ser alguien o algo que no somos.
En resumen, Noelia Ramírez nos hace ver el mundo desde una perspectiva crítica y nos invita a reflexionar sobre cómo funcionan los juegos de la sociedad para que los miembros de la clase alta puedan mantener su posición de poder. Es un llamado a la conciencia de clase y a la necesidad de cambiar nuestro comportamiento social.