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El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad crónica y incapacitante que afecta a entre un 1% y un 4% de la población, según fuentes médicas. El jefe de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau, Narcis Cardoner, destaca cómo el TOC y la depresión se ven a menudo relacionados y cómo una persona con TOC tiene entre un 63% y un 78% de posibilidades de sufrir depresión.
"Un trastorno nutre al otro, uno empeora al otro", explica Cardoner. "Cuando aparecen síntomas depresivos en alguien que sufre TOC, la obsesión empeora". Además, los síntomas depresivos pueden predecir que el TOC empeore, y al revés, también empeora una depresión con síntomas obsesivos.
El psiquiatra destaca que existen factores como la ansiedad en ambos casos, el impacto del TOC en la vida diaria, cuestiones de personalidad (las personalidades más neuroticistas, inestables y perfeccionistas tienen más riesgo) y biológicos. También menciona que las obsesiones del TOC vinculadas a autodesvalorizarse, sentir culpa o las asociaciones de ideas no responden a nada externo son más incontrolables y se asocian con un mayor riesgo de depresión.
"Convivir con un malestar crónico acaba provocando que claudiques", explica Cardoner. "A veces es sorprendente cómo al aparecer una depresión surgen síntomas obsesivos, y al tratar la depresión desaparece todo, intuyo que en este debut doble se intuyen componentes más biológicos".
En cuanto a la biología, existen estudios neuroendocrinos que demuestran una coexistencia entre depresión y TOC, y se ve que los sistemas de respuesta al estrés están más alterados. "Empezamos a entender biológicamente cómo estos dos trastornos coexisten", detalla Cardoner.
Para abordar este doble trastorno, Cardoner destaca la importancia de abordar ambas patologías cuando van juntas, y no olvidar ninguna de las dos. "Tenemos la ventaja de que los tratamientos, sobre todo los farmacológicos, son comunes, son los antidepresivos", explica. Además, menciona que la diferencia es que con el TOC hacen falta a menudo dosis más altas del medicamento serotoninérgico.
El psiquiatra también destaca la importancia de abordar el TOC desde el inicio, ya que a menudo pasan años durante los cuales el paciente no pide ayuda debido a vergüenza. "La mayor parte de guías clínicas determina que la primera línea de tratamiento del TOC es la psicoterapia, sobre todo la de tipo conductual", detalla Cardoner.
En resumen, el TOC y la depresión se ven a menudo relacionados y una persona con TOC tiene entre un 63% y un 78% de posibilidades de sufrir depresión. Es importante abordar ambas patologías cuando van juntas y no olvidar ninguna de las dos.
"Un trastorno nutre al otro, uno empeora al otro", explica Cardoner. "Cuando aparecen síntomas depresivos en alguien que sufre TOC, la obsesión empeora". Además, los síntomas depresivos pueden predecir que el TOC empeore, y al revés, también empeora una depresión con síntomas obsesivos.
El psiquiatra destaca que existen factores como la ansiedad en ambos casos, el impacto del TOC en la vida diaria, cuestiones de personalidad (las personalidades más neuroticistas, inestables y perfeccionistas tienen más riesgo) y biológicos. También menciona que las obsesiones del TOC vinculadas a autodesvalorizarse, sentir culpa o las asociaciones de ideas no responden a nada externo son más incontrolables y se asocian con un mayor riesgo de depresión.
"Convivir con un malestar crónico acaba provocando que claudiques", explica Cardoner. "A veces es sorprendente cómo al aparecer una depresión surgen síntomas obsesivos, y al tratar la depresión desaparece todo, intuyo que en este debut doble se intuyen componentes más biológicos".
En cuanto a la biología, existen estudios neuroendocrinos que demuestran una coexistencia entre depresión y TOC, y se ve que los sistemas de respuesta al estrés están más alterados. "Empezamos a entender biológicamente cómo estos dos trastornos coexisten", detalla Cardoner.
Para abordar este doble trastorno, Cardoner destaca la importancia de abordar ambas patologías cuando van juntas, y no olvidar ninguna de las dos. "Tenemos la ventaja de que los tratamientos, sobre todo los farmacológicos, son comunes, son los antidepresivos", explica. Además, menciona que la diferencia es que con el TOC hacen falta a menudo dosis más altas del medicamento serotoninérgico.
El psiquiatra también destaca la importancia de abordar el TOC desde el inicio, ya que a menudo pasan años durante los cuales el paciente no pide ayuda debido a vergüenza. "La mayor parte de guías clínicas determina que la primera línea de tratamiento del TOC es la psicoterapia, sobre todo la de tipo conductual", detalla Cardoner.
En resumen, el TOC y la depresión se ven a menudo relacionados y una persona con TOC tiene entre un 63% y un 78% de posibilidades de sufrir depresión. Es importante abordar ambas patologías cuando van juntas y no olvidar ninguna de las dos.