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Fallece Beatriz González, maestra del arte latinoamericano contemporáneo
La Colombia perdía a una de sus figuras más destacadas en el mundo artístico. Beatriz González, quien fundó y dirigió el MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín), falleció a los 93 años. Su legado como artista plástica y activista es irreverente.
González fue una pionera en la lucha contra las injusticias sociales, especialmente aquellas relacionadas con la desaparición de personas durante el conflicto armado en Colombia. En 2009, intervino en los columbarios del Cementerio Central de Bogotá, colocando ocho siluetas de soldados y campesinos que nunca fueron identificados.
Su trabajo fue una forma de denuncia y protesta contra la impunidad y la indiferencia hacia las víctimas de la violencia. "Los desaparecidos no tienen nombre", decía González, "entonces darles un sitio de duelo a los desaparecidos es realmente una faena y estoy convencida de que eso va a darle una tranquilidad espiritual donde estén".
González fue reconocida por su rigor intelectual y su maestría en el uso del color como herramienta de denuncia. Su obra se ha exhibido en algunos de los museos más prestigiosos del mundo, incluyendo la Documenta de Kassel (Alemania), el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) y la Pinacoteca de São Paulo.
El MAMM destacó que González fue una figura central en la construcción de la modernidad crítica en América Latina. Su partida marca el cierre de un capítulo fundamental para el arte contemporáneo, pero su legado permanece en las estructuras del museo que ayudó a cimentar.
La artista colombiana es recordada por su valentía y su compromiso con la justicia social. Su memoria será un recordatorio de la importancia de denunciar y luchar contra las injusticias, incluso después de muerta.
La Colombia perdía a una de sus figuras más destacadas en el mundo artístico. Beatriz González, quien fundó y dirigió el MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín), falleció a los 93 años. Su legado como artista plástica y activista es irreverente.
González fue una pionera en la lucha contra las injusticias sociales, especialmente aquellas relacionadas con la desaparición de personas durante el conflicto armado en Colombia. En 2009, intervino en los columbarios del Cementerio Central de Bogotá, colocando ocho siluetas de soldados y campesinos que nunca fueron identificados.
Su trabajo fue una forma de denuncia y protesta contra la impunidad y la indiferencia hacia las víctimas de la violencia. "Los desaparecidos no tienen nombre", decía González, "entonces darles un sitio de duelo a los desaparecidos es realmente una faena y estoy convencida de que eso va a darle una tranquilidad espiritual donde estén".
González fue reconocida por su rigor intelectual y su maestría en el uso del color como herramienta de denuncia. Su obra se ha exhibido en algunos de los museos más prestigiosos del mundo, incluyendo la Documenta de Kassel (Alemania), el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) y la Pinacoteca de São Paulo.
El MAMM destacó que González fue una figura central en la construcción de la modernidad crítica en América Latina. Su partida marca el cierre de un capítulo fundamental para el arte contemporáneo, pero su legado permanece en las estructuras del museo que ayudó a cimentar.
La artista colombiana es recordada por su valentía y su compromiso con la justicia social. Su memoria será un recordatorio de la importancia de denunciar y luchar contra las injusticias, incluso después de muerta.