MateYOpinión
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Al volver a la rutina después de las fiestas navideñas, muchos nos encontramos con el desafío de enfrentar un ciclo de cansancio y fatiga que puede durar varios días. Esto se debe en gran medida a los cambios hormonales y neurológicos que suceden durante este período.
Cuando comemos mucho más de lo habitual, especialmente azúcar, nos activamos neurológicamente y esto nos lleva a una bajada del sistema inmune que nos hace vulnerables. Además, hacer vida doméstica sentados horas al día sin movernos puede agravar esta situación.
La ingesta de azúcar también es un factor importante. Nuestro cuerpo se vuelve dependiente del azúcar para producir energía y esto nos lleva a consumir más en un ciclo vicioso. Este consumo adicional de azúcar altera el mecanismo de estabilidad, lo que hace que la producción de melatonina, cortisol y otras hormonas se vean afectadas.
Además, comemos mucho más al aire libre o sentados frente a una mesa, en lugar de salir con los niños. Los niños tienen un ritmo circadiano diferente y sus necesidades de movimiento y aire libre son fundamentales para su desarrollo físico y emocional. Al regalarle bicicletas a los niños después de las fiestas, estamos ayudándolos a mantener su ritmo interno activo.
Los excesos navideños también generan una gran cantidad de cortisol. Esto puede llevar a inflamación en el cuerpo y fatiga mental, lo que dificulta la capacidad para realizar tareas cotidianas. Además, comer mucho azúcar genera excitabilidad neurológica y bajada del sistema inmune.
Para evitar este ciclo de cansancio y fatiga, Marta León recomienda hidratarse mucho el día después de una comida copiosa, pasar tiempo al aire libre y moverse. También sugiere realizar actividad física al aire libre o jugar con los niños en el día de Reyes. Al hacerlo, estamos ayudando a mantener nuestro ritmo interno activo y a evitar la inflamación y fatiga que pueden seguirnos durante varios días.
En este sentido, es fundamental dejar de lado las creencias culturales o familiares que nos llevan a comer mucho en Navidad. Las fiestas navideñas deben ser un tiempo de disfrute y conexión con los demás, pero no necesariamente de excesos culinarios.
Si queremos evitar la fatiga mental y física que puede seguirnos después de las fiestas, debemos dejar de lado el consumo adicional de azúcar y beber mucho vino. En lugar de ello, podemos disfrutar del día de Reyes haciendo actividad física al aire libre con los niños.
En resumen, la clave para evitar la fatiga mental y física después de las fiestas navideñas es realizar una rutina de hidratación y ejercicio adecuados y mantener nuestro ritmo interno activo. Al hacerlo, podemos disfrutar de esta época del año sin sentirnos agotados.
Cuando comemos mucho más de lo habitual, especialmente azúcar, nos activamos neurológicamente y esto nos lleva a una bajada del sistema inmune que nos hace vulnerables. Además, hacer vida doméstica sentados horas al día sin movernos puede agravar esta situación.
La ingesta de azúcar también es un factor importante. Nuestro cuerpo se vuelve dependiente del azúcar para producir energía y esto nos lleva a consumir más en un ciclo vicioso. Este consumo adicional de azúcar altera el mecanismo de estabilidad, lo que hace que la producción de melatonina, cortisol y otras hormonas se vean afectadas.
Además, comemos mucho más al aire libre o sentados frente a una mesa, en lugar de salir con los niños. Los niños tienen un ritmo circadiano diferente y sus necesidades de movimiento y aire libre son fundamentales para su desarrollo físico y emocional. Al regalarle bicicletas a los niños después de las fiestas, estamos ayudándolos a mantener su ritmo interno activo.
Los excesos navideños también generan una gran cantidad de cortisol. Esto puede llevar a inflamación en el cuerpo y fatiga mental, lo que dificulta la capacidad para realizar tareas cotidianas. Además, comer mucho azúcar genera excitabilidad neurológica y bajada del sistema inmune.
Para evitar este ciclo de cansancio y fatiga, Marta León recomienda hidratarse mucho el día después de una comida copiosa, pasar tiempo al aire libre y moverse. También sugiere realizar actividad física al aire libre o jugar con los niños en el día de Reyes. Al hacerlo, estamos ayudando a mantener nuestro ritmo interno activo y a evitar la inflamación y fatiga que pueden seguirnos durante varios días.
En este sentido, es fundamental dejar de lado las creencias culturales o familiares que nos llevan a comer mucho en Navidad. Las fiestas navideñas deben ser un tiempo de disfrute y conexión con los demás, pero no necesariamente de excesos culinarios.
Si queremos evitar la fatiga mental y física que puede seguirnos después de las fiestas, debemos dejar de lado el consumo adicional de azúcar y beber mucho vino. En lugar de ello, podemos disfrutar del día de Reyes haciendo actividad física al aire libre con los niños.
En resumen, la clave para evitar la fatiga mental y física después de las fiestas navideñas es realizar una rutina de hidratación y ejercicio adecuados y mantener nuestro ritmo interno activo. Al hacerlo, podemos disfrutar de esta época del año sin sentirnos agotados.