ForistaDelSolX
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Estuve años sin saber qué me ocurría, el diagnóstico de Trastorno Obsesivo Compulsivo llegó pasados los 30. Desde niña, sentí que algo no funcionaba, pero nunca pensé que era algo más allá de mi comportamiento normal.
A los siete años, noté que estaba muy cansada, confundida, tenía muchos miedos y era una persona muy sensata. Crecí en un contexto social complejo sin entender qué me ocurría. Sentí una soledad profunda que nunca podía explicar.
Después de muchos años, cuando estábamos superando los 30, tuve el diagnóstico de TOC. Estuve mucho tiempo sin saber qué me ocurría y vivir con el malestar, estar quemada. En ocasiones sanaron algunas obsesiones, pero luego aparecieron otras durante mis estudios universitarios.
Se enfoca en la contaminación, por ejemplo, no poder entrar a un baño público. Me cuesta. Y también compruebo que todo en la casa esté cerrado, el gas, la luz. Esto es mental y físico cansa mucho.
Con acompañamiento psiquiátrico, psicológico y fármacos también. Era muy renuente, pero los psiquiatras que me han tocado han sido muy buenos y le han dado el enfoque de que se trata de un trastorno neurobiológico. Ya lo tengo bastante integrado y aceptado en mi vida.
Me impide trabajar en ciertas áreas, como la atención al cliente. Pero en otras áreas sí puedo. Es importante buscar ayuda profesional. Todavía está muy estigmatizado. O frases como 'son peculiaridades del niño, él es así'. Yo creo que si un padre observa comportamientos repetitivos y el niño ha pasado más de una hora en ellos, ya no es una peculiaridad, es un síntoma.
Tenemos un sistema de salud y la escuela que sirven como primer actor para iniciar el proceso de apoyo en el aprendizaje. Y se trata de que los padres acompañen desde la empatía, no desde el trastorno. No como una etiqueta, sino algo que está y tenemos que abordar como cualquier situación.
Pude ir a varios psicólogos pero el diagnóstico no lo tuve hasta que era ya adulta. La detección precoz es importante, la salud mental no debe ser estigmatizada. Hay muchos tipos de TOC y cada uno tiene una característica propia.
En mi cuento infantil, "Alula", busco explicar cómo se vive el miedo y la ansiedad sin estereotipos, buscando dar una mirada diferente sobre los temas de salud mental.
A los siete años, noté que estaba muy cansada, confundida, tenía muchos miedos y era una persona muy sensata. Crecí en un contexto social complejo sin entender qué me ocurría. Sentí una soledad profunda que nunca podía explicar.
Después de muchos años, cuando estábamos superando los 30, tuve el diagnóstico de TOC. Estuve mucho tiempo sin saber qué me ocurría y vivir con el malestar, estar quemada. En ocasiones sanaron algunas obsesiones, pero luego aparecieron otras durante mis estudios universitarios.
Se enfoca en la contaminación, por ejemplo, no poder entrar a un baño público. Me cuesta. Y también compruebo que todo en la casa esté cerrado, el gas, la luz. Esto es mental y físico cansa mucho.
Con acompañamiento psiquiátrico, psicológico y fármacos también. Era muy renuente, pero los psiquiatras que me han tocado han sido muy buenos y le han dado el enfoque de que se trata de un trastorno neurobiológico. Ya lo tengo bastante integrado y aceptado en mi vida.
Me impide trabajar en ciertas áreas, como la atención al cliente. Pero en otras áreas sí puedo. Es importante buscar ayuda profesional. Todavía está muy estigmatizado. O frases como 'son peculiaridades del niño, él es así'. Yo creo que si un padre observa comportamientos repetitivos y el niño ha pasado más de una hora en ellos, ya no es una peculiaridad, es un síntoma.
Tenemos un sistema de salud y la escuela que sirven como primer actor para iniciar el proceso de apoyo en el aprendizaje. Y se trata de que los padres acompañen desde la empatía, no desde el trastorno. No como una etiqueta, sino algo que está y tenemos que abordar como cualquier situación.
Pude ir a varios psicólogos pero el diagnóstico no lo tuve hasta que era ya adulta. La detección precoz es importante, la salud mental no debe ser estigmatizada. Hay muchos tipos de TOC y cada uno tiene una característica propia.
En mi cuento infantil, "Alula", busco explicar cómo se vive el miedo y la ansiedad sin estereotipos, buscando dar una mirada diferente sobre los temas de salud mental.