TertuliaLatina
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En este momento de su vida, muchos pensamos que el verdadero descanso es lo más importante. Sin embargo, las cosas no son tan fáciles como imaginarlo. La estructura del día y las rutinas marcan un ritmo, algo que nos identifica a nosotros mismos, y cuando desaparece, se siente desconcertante. Además, nadie espera nada de ti el lunes a las ocho de la mañana.
La jubilación no es solo un trámite administrativo, sino un cambio vital profundo que requiere preparar la mente y las emociones para encontrar un nuevo equilibrio en esta etapa de la vida. La clave está en evitar llenarse de actividades sin sentido y en encontrar algo que te motiva a seguir aprendiendo, moviéndote o relacionándote con los demás.
Es por eso que Mar Amate destaca el dato revelador: las personas que mantienen un propósito tras jubilarse viven de media siete años más. La idea es no estar solo ocupado, sino tener un motivo claro para seguir viviendo y creciendo en esta etapa de la vida.
Ahora bien, ¿cómo afrontar la jubilación con salud mental? En 2025, los que hayan cotizado hasta los 38 años y tres meses podrán retirarse a los 65, mientras que quienes no lo alcancen tendrán que esperar hasta los 66 años y ocho meses. La edad ordinaria se fijará en 67 años hasta 2027.
Es fundamental tener herramientas para mantener la salud física y mental, ya que la jubilación puede llegar más tarde y así es aún más importante encontrar una forma de adaptarse a esta nueva etapa. En este sentido, el propósito vital está bien documentado no solo en términos psicológicos sino también biológicos.
Un ejemplo lo encontramos en un estudio dirigido por Celeste Leigh Pearce de la Universidad de Michigan, que analizó a más de 6.000 adultos de 51 a 61 años. Estas personas completaron cuestionarios sobre sus metas y sentido de propósito, y luego se compararon los datos con registros de salud y mortalidad durante ocho años.
Las conclusiones fueron claras: las personas que declararon tener un propósito sólido mostraron un riesgo notablemente menor de mortalidad por todas las causas. El estudio incluso señaló que la diferencia era especialmente marcada en muertes asociadas a problemas cardíacos, circulatorios y sanguíneos.
La jubilación no es solo un trámite administrativo, sino un cambio vital profundo que requiere preparar la mente y las emociones para encontrar un nuevo equilibrio en esta etapa de la vida. La clave está en evitar llenarse de actividades sin sentido y en encontrar algo que te motiva a seguir aprendiendo, moviéndote o relacionándote con los demás.
Es por eso que Mar Amate destaca el dato revelador: las personas que mantienen un propósito tras jubilarse viven de media siete años más. La idea es no estar solo ocupado, sino tener un motivo claro para seguir viviendo y creciendo en esta etapa de la vida.
Ahora bien, ¿cómo afrontar la jubilación con salud mental? En 2025, los que hayan cotizado hasta los 38 años y tres meses podrán retirarse a los 65, mientras que quienes no lo alcancen tendrán que esperar hasta los 66 años y ocho meses. La edad ordinaria se fijará en 67 años hasta 2027.
Es fundamental tener herramientas para mantener la salud física y mental, ya que la jubilación puede llegar más tarde y así es aún más importante encontrar una forma de adaptarse a esta nueva etapa. En este sentido, el propósito vital está bien documentado no solo en términos psicológicos sino también biológicos.
Un ejemplo lo encontramos en un estudio dirigido por Celeste Leigh Pearce de la Universidad de Michigan, que analizó a más de 6.000 adultos de 51 a 61 años. Estas personas completaron cuestionarios sobre sus metas y sentido de propósito, y luego se compararon los datos con registros de salud y mortalidad durante ocho años.
Las conclusiones fueron claras: las personas que declararon tener un propósito sólido mostraron un riesgo notablemente menor de mortalidad por todas las causas. El estudio incluso señaló que la diferencia era especialmente marcada en muertes asociadas a problemas cardíacos, circulatorios y sanguíneos.