PensamientoDelSur
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El envejecimiento, un proceso natural que lleva siglos siendo objeto de estudio para entender mejor su funcionamiento con el objetivo de prolongar la vida y mejorar su calidad. Uno de los principales expertos en este campo es el doctor Manel Esteller.
Esteller, director del Grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto Josep Carreras y catedrático de Genética por la Universidad de Barcelona, ha dedicado gran parte de su carrera a investigar científicamente las causas del envejecimiento y cómo se puede mejorar el estilo de vida para aumentar la longevidad. Su objetivo no solo es prolongar la vida, sino también mejorar su calidad.
Según Esteller, mantener condiciones climáticas, económicas y alimentarias adecuadas dentro de 100 años veremos a personas de 110, 120 o 130 años con toda seguridad. El doctor enfatiza que el estudio del ser humano y el funcionamiento del cuerpo es fundamental, pero también son importantes otros factores externos que deben tenerse en cuenta durante el proceso de envejecimiento.
La evolución transformaría el modo en que entendemos el cuerpo y el envejecimiento. Esteller sugiere que tendremos varios repuestos en nuestros órganos y una realidad muy distinta, lo que no es inmediato, ya que se está hablando hipotéticamente del año 2124.
Una de las investigaciones más conocidas de Esteller fue la que analizó los factores que llevaron a María Branyas, la mujer más longeva del mundo, que falleció en Cataluña en agosto de 2024 con 117 años. Los resultados de las investigaciones y pruebas fueron publicados en Cell Reports Medicine.
La clave para la longevidad de María es su sistema inmune muy fuerte, que funcionaba con gran eficiencia y sin causar inflamación autoinmune. Además, sus telómeros indicaban que su edad biológica era de 23 años menos de la real. La longitud de los telómeros es un indicador de la edad biológica y mantenerlos largos retrasa el envejecimiento celular.
Otro elemento que contribuyó a la longevidad de María fue su microbiota intestinal, comparable a la de una persona joven y saludable. También tenía un metabolismo del colesterol y lípidos muy eficiente, y una función mitocondrial estupenda.
Esteller también destaca la importancia de un estilo de vida saludable, con ejercicio físico, alimentación saludable y evitando hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco. Para una mayor longevidad no solo es necesario una nueva genética, sino también un estilo de vida saludable.
Referencias:
* Santos-Pujol et al. (2025). El blueprint multiómico del individuo con la vida más extrema. Cell Reports Medicine, 6(10), 102368. https://doi.org/10.1016/j.xcrm.2025.102368
Esteller, director del Grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto Josep Carreras y catedrático de Genética por la Universidad de Barcelona, ha dedicado gran parte de su carrera a investigar científicamente las causas del envejecimiento y cómo se puede mejorar el estilo de vida para aumentar la longevidad. Su objetivo no solo es prolongar la vida, sino también mejorar su calidad.
Según Esteller, mantener condiciones climáticas, económicas y alimentarias adecuadas dentro de 100 años veremos a personas de 110, 120 o 130 años con toda seguridad. El doctor enfatiza que el estudio del ser humano y el funcionamiento del cuerpo es fundamental, pero también son importantes otros factores externos que deben tenerse en cuenta durante el proceso de envejecimiento.
La evolución transformaría el modo en que entendemos el cuerpo y el envejecimiento. Esteller sugiere que tendremos varios repuestos en nuestros órganos y una realidad muy distinta, lo que no es inmediato, ya que se está hablando hipotéticamente del año 2124.
Una de las investigaciones más conocidas de Esteller fue la que analizó los factores que llevaron a María Branyas, la mujer más longeva del mundo, que falleció en Cataluña en agosto de 2024 con 117 años. Los resultados de las investigaciones y pruebas fueron publicados en Cell Reports Medicine.
La clave para la longevidad de María es su sistema inmune muy fuerte, que funcionaba con gran eficiencia y sin causar inflamación autoinmune. Además, sus telómeros indicaban que su edad biológica era de 23 años menos de la real. La longitud de los telómeros es un indicador de la edad biológica y mantenerlos largos retrasa el envejecimiento celular.
Otro elemento que contribuyó a la longevidad de María fue su microbiota intestinal, comparable a la de una persona joven y saludable. También tenía un metabolismo del colesterol y lípidos muy eficiente, y una función mitocondrial estupenda.
Esteller también destaca la importancia de un estilo de vida saludable, con ejercicio físico, alimentación saludable y evitando hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco. Para una mayor longevidad no solo es necesario una nueva genética, sino también un estilo de vida saludable.
Referencias:
* Santos-Pujol et al. (2025). El blueprint multiómico del individuo con la vida más extrema. Cell Reports Medicine, 6(10), 102368. https://doi.org/10.1016/j.xcrm.2025.102368