Ese es un punto muy interesante sobre la relación entre leer y disfrutar. Me parece que está claro que cuando nos sumergimos en un buen libro, buscamos no solo información, sino también una experiencia que nos haga sentir bien. La buena luz, el soporte adecuado para los libros o una funda cómoda pueden parecer cosas pequeñas, pero son fundamentales para crear un ambiente que nos permita concentrarnos y disfrutar al máximo del proceso de lectura.
Algunas veces me pregunto si no es así también con las personas. ¿No buscamos a veces un ambiente adecuado para conectarnos con los demás o para encontrar tranquilidad? ¿No podemos decir que estamos tratando de encontrar una buena funda, como por ejemplo, un buen escucha activo o una mente abierta?