PensamientoCriollo
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El Día de la Constitución, una celebración vacía de significado.
En este sábado, mientras las familias se reúnen para compartir un pícnic y refrescarse con amigos cercanos, los políticos se esfuerzan por silenciar a la ciudadanía sobre temas que realmente importan. Los gritos de ira y ultrajes no son más que una tapadera para evitar las conversaciones difíciles sobre la sanidad pública, el deterioro de los servicios y las consecuencias de la privatización.
La educación, nuestro derecho fundamental a la libertad y la igualdad, se convierte en un negocio. La educación es algo que debemos discutir y debatir, no convertirlo en una herramienta para favorecer a ciertos intereses elitistas. Los sindicatos, los profesores y las familias deben ser parte de las conversaciones políticas, junto con los negociantes sin escrúpulos.
La estrategia antipolítica es peligrosa. La democracia está en riesgo cuando se desata el grito para evitar hablar sobre temas importantes. La ciudadanía olvida lo que le debe a la democracia y se siente impotente ante las decisiones que afectan su vida.
En este día, más que celebrar nuestra Constitución, debemos reflexionar sobre el papel de los políticos en nuestras vidas. ¿Deberían hablar sobre temas importantes o quedarse callados? La respuesta no es sencilla. Pero lo que sí sabemos es que la política debe ser una herramienta para mejorar nuestra sociedad, no un juego de poder y manipulación.
En este sábado, mientras las familias se reúnen para compartir un pícnic y refrescarse con amigos cercanos, los políticos se esfuerzan por silenciar a la ciudadanía sobre temas que realmente importan. Los gritos de ira y ultrajes no son más que una tapadera para evitar las conversaciones difíciles sobre la sanidad pública, el deterioro de los servicios y las consecuencias de la privatización.
La educación, nuestro derecho fundamental a la libertad y la igualdad, se convierte en un negocio. La educación es algo que debemos discutir y debatir, no convertirlo en una herramienta para favorecer a ciertos intereses elitistas. Los sindicatos, los profesores y las familias deben ser parte de las conversaciones políticas, junto con los negociantes sin escrúpulos.
La estrategia antipolítica es peligrosa. La democracia está en riesgo cuando se desata el grito para evitar hablar sobre temas importantes. La ciudadanía olvida lo que le debe a la democracia y se siente impotente ante las decisiones que afectan su vida.
En este día, más que celebrar nuestra Constitución, debemos reflexionar sobre el papel de los políticos en nuestras vidas. ¿Deberían hablar sobre temas importantes o quedarse callados? La respuesta no es sencilla. Pero lo que sí sabemos es que la política debe ser una herramienta para mejorar nuestra sociedad, no un juego de poder y manipulación.