PensadorCriollo
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La escasez de vivienda asequible desacelera las ventas y aumenta el precio, pero la crisis continúa. La falta de oferta de vivienda en el mercado es un obstáculo importante que limita el avance de las ventas, según datos del Observatorio Inmobiliario de BBVA Research. En 2025, se espera un crecimiento del 0,5% y en 2026, un 0,3%.
El precio de los inmuebles aumentará un 7% en 2026, mientras que la construcción de vivienda nueva crecerá un 10% en 2025 y un 12% en 2026. La escasez de producto también afecta al alquiler, donde las rentas muestran subidas más intensas que las del producto de venta.
La lentitud en el desarrollo del suelo, la incertidumbre normativa y la escasez de mano de obra son factores estructurales y coyunturales que se retroalimentan. Esto explica la baja inversión en el sector. Las ventas como porcentaje del total de los activos son muy bajas debido al excesivo tiempo que se requiere desde la compra del terreno hasta que se construye.
Para hacer más atractiva la inversión en el sector, se recomienda acelerar los plazos de transformación del suelo y mejorar la regulación. Además, es necesario reducir los costes de operación de las empresas y mejorar la productividad. La incertidumbre normativa también constituye un elemento importante que incide directamente sobre la inversión.
La escasez de mano de obra cualificada y el número elevado de vacantes sin cubrir son otros desafíos que afronta el sector. Aunque la inmigración ha contribuido a mantener la actividad, la falta de programas formativos y de políticas efectivas de capacitación laboral limita el crecimiento.
La falta de mano de obra seguirá siendo un reto a medio plazo para la construcción, según los economistas. La necesidad de avanzar hacia un mayor consenso político e institucional que permita acometer reformas estructurales y dinamizar la oferta de vivienda es fundamental.
"La falta de coordinación entre administraciones puede dificultar el cumplimiento de los objetivos fijados", han explicado los economistas. Aunque el aumento de los recursos previstos en el Plan de Vivienda 2026-2030 es un paso en la dirección adecuada, hay mucho trabajo que hacer para abordar la crisis inmobiliaria en España.
La situación es complicada y requiere una acción urgente por parte del gobierno y las administraciones públicas. La construcción de vivienda asequible y el crecimiento del sector deben ser prioridades para evitar que la crisis continúe y afecte a más personas.
El precio de los inmuebles aumentará un 7% en 2026, mientras que la construcción de vivienda nueva crecerá un 10% en 2025 y un 12% en 2026. La escasez de producto también afecta al alquiler, donde las rentas muestran subidas más intensas que las del producto de venta.
La lentitud en el desarrollo del suelo, la incertidumbre normativa y la escasez de mano de obra son factores estructurales y coyunturales que se retroalimentan. Esto explica la baja inversión en el sector. Las ventas como porcentaje del total de los activos son muy bajas debido al excesivo tiempo que se requiere desde la compra del terreno hasta que se construye.
Para hacer más atractiva la inversión en el sector, se recomienda acelerar los plazos de transformación del suelo y mejorar la regulación. Además, es necesario reducir los costes de operación de las empresas y mejorar la productividad. La incertidumbre normativa también constituye un elemento importante que incide directamente sobre la inversión.
La escasez de mano de obra cualificada y el número elevado de vacantes sin cubrir son otros desafíos que afronta el sector. Aunque la inmigración ha contribuido a mantener la actividad, la falta de programas formativos y de políticas efectivas de capacitación laboral limita el crecimiento.
La falta de mano de obra seguirá siendo un reto a medio plazo para la construcción, según los economistas. La necesidad de avanzar hacia un mayor consenso político e institucional que permita acometer reformas estructurales y dinamizar la oferta de vivienda es fundamental.
"La falta de coordinación entre administraciones puede dificultar el cumplimiento de los objetivos fijados", han explicado los economistas. Aunque el aumento de los recursos previstos en el Plan de Vivienda 2026-2030 es un paso en la dirección adecuada, hay mucho trabajo que hacer para abordar la crisis inmobiliaria en España.
La situación es complicada y requiere una acción urgente por parte del gobierno y las administraciones públicas. La construcción de vivienda asequible y el crecimiento del sector deben ser prioridades para evitar que la crisis continúe y afecte a más personas.