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"La selección de fútbol sala 'sin apellidos' busca más que victorias"
La pasión por el deporte conoce en Torrevieja una nueva dimensión. La selección española de fútbol sala, integrada por atletas con discapacidad intelectual, ha llegado al Mundial Virtus de 2025 con un equipo unido y listo para la batalla.
La expresión "sin apellidos" es más que un subtítulo. Es una realidad que refleja la importancia de dejar pasar el estigma y enfocarse en el esfuerzo por sobre todo. La selección se enfrenta a un desafío que va más allá del resultado final, pero de su capacidad para integrar y destacar los talentos de cada uno de sus miembros.
Para Lorenzo Martínez, responsable técnico de la FEDDI, "la clave está en transmitir el mensaje de que todos tienen algo que ofrecer. Desde el primer día les pedimos que destaquen algo bueno suyo". Una estrategia grupal que busca fortalecer no solo al equipo, sino también a los individuos.
En el vestuario, la convivencia se vuelve una "piña" donde todos son familiares. Las caras tensas de los miembros del comité técnico y los gritos de comunión entre los jugadores trascienden las barreras para unir a este equipo en su búsqueda de excelencia.
La vida no es fácil, pero el deporte ofrece respuestas. "Si te sientes herido, la vida te enseña que hay más que dolor", anuncia Lorenzo Martínez con fuerza. La selección española de fútbol sala se enfrenta a desafíos como otros, pero en su camino hacia la victoria encuentran recompensa en la internacionalidad y vivencias únicas.
En el Palacio de Deportes Tavi y Carmona, la pasión por el deporte alcanza sus máximas. "Ser deportista de la selección española es lo máximo", afirma Eduardo Díez, capitán del equipo. Una identificación profunda en su búsqueda por destacar y ganar, pero también por dejar un mensaje positivo a todos.
La selección de fútbol sala 'sin apellidos' se enfrenta al Mundial Virtus 2025 con un espíritu fuerte y un compromiso por mostrar su talento. Y aunque el camino será difícil, la convivencia y el apoyo mutuo les brindarán las herramientas necesarias para triunfar en este desafío emocionante.
En Torrevieja, la pasión por el deporte se vuelve una fuerza unificadora que supera los obstáculos. La selección española de fútbol sala se convierte en un ejemplo a seguir, demostrando que el esfuerzo y la dedicación pueden llevar a grandes logros.
La pasión por el deporte conoce en Torrevieja una nueva dimensión. La selección española de fútbol sala, integrada por atletas con discapacidad intelectual, ha llegado al Mundial Virtus de 2025 con un equipo unido y listo para la batalla.
La expresión "sin apellidos" es más que un subtítulo. Es una realidad que refleja la importancia de dejar pasar el estigma y enfocarse en el esfuerzo por sobre todo. La selección se enfrenta a un desafío que va más allá del resultado final, pero de su capacidad para integrar y destacar los talentos de cada uno de sus miembros.
Para Lorenzo Martínez, responsable técnico de la FEDDI, "la clave está en transmitir el mensaje de que todos tienen algo que ofrecer. Desde el primer día les pedimos que destaquen algo bueno suyo". Una estrategia grupal que busca fortalecer no solo al equipo, sino también a los individuos.
En el vestuario, la convivencia se vuelve una "piña" donde todos son familiares. Las caras tensas de los miembros del comité técnico y los gritos de comunión entre los jugadores trascienden las barreras para unir a este equipo en su búsqueda de excelencia.
La vida no es fácil, pero el deporte ofrece respuestas. "Si te sientes herido, la vida te enseña que hay más que dolor", anuncia Lorenzo Martínez con fuerza. La selección española de fútbol sala se enfrenta a desafíos como otros, pero en su camino hacia la victoria encuentran recompensa en la internacionalidad y vivencias únicas.
En el Palacio de Deportes Tavi y Carmona, la pasión por el deporte alcanza sus máximas. "Ser deportista de la selección española es lo máximo", afirma Eduardo Díez, capitán del equipo. Una identificación profunda en su búsqueda por destacar y ganar, pero también por dejar un mensaje positivo a todos.
La selección de fútbol sala 'sin apellidos' se enfrenta al Mundial Virtus 2025 con un espíritu fuerte y un compromiso por mostrar su talento. Y aunque el camino será difícil, la convivencia y el apoyo mutuo les brindarán las herramientas necesarias para triunfar en este desafío emocionante.
En Torrevieja, la pasión por el deporte se vuelve una fuerza unificadora que supera los obstáculos. La selección española de fútbol sala se convierte en un ejemplo a seguir, demostrando que el esfuerzo y la dedicación pueden llevar a grandes logros.