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"El gran garrote": la doctrina de Estados Unidos que impone su ley en Latinoamérica.
La "Doctrina Monroe", articulada el 2 de diciembre de 1823, establece la premisa de la preponderancia de EEUU en este hemisferio. Washington nunca deja de invocar esta política. El artículo es una descripción de cómo se ha interpretado y aplicado a lo largo de dos siglos.
El "monroismo" se permitió otra conjugación tras la guerra hispano-norteamericana de 1898, cuando Estados Unidos pasó a controlar Puerto Rico, Filipinas y Guam. Cuba se independizó, pero la llamada "Enmienda Platt" le permitía a EEUU intervenir como si se tratara de un protectorado.
William Walker fue un "monroista" que quiso sacar réditos personales de esa ley no escrita. El filibustero lideró incursiones en Baja California y proclamó la República de Sonora, pero sus aventuras terminaron con una ejecución en Trujillo.
La "Doctrina del gran garrote" (big stick), de Theodore Roosevelt, se puso en práctica en Cuba, Nicaragua, Honduras, Haití, República Dominicana y Panamá. El lema "América para los americanos" se invocó como excepción a una regla que recupera su brío con Trump.
La Guerra Fría instaló otro tipo de intervención. La Casa Blanca hizo flamear la bandera del anticomunismo a la hora de propiciar los derrocamientos de los Gobiernos con los que no simpatizaba. El golpe contra el guatemalteco Jacobo Arbenz en 1954 inauguró un ciclo de conspiraciones.
En 1961, el presidente John F. Kennedy propició la invasión a Cuba de anticastristas y pagó el costo de la derrota en Bahía de Cochinos. Tres años después tuvo un fuerte protagonismo en la destitución del presidente brasileño João Goulart.
El siglo XXI trajo la "Guerra contra las drogas" y otros modos de propiciar los cambios de régimen. El Plan Colombia sistematiza el uso de sanciones como herramienta de política exterior en un mundo cada vez más interconectado.
Grandin opina que "la globalización tuvo el efecto de desatar los peores instintos políticos de Washington". Trump velaba sus armas para corregir los errores de Carter con Panamá al entregar el canal y los suyos propios con Venezuela.
La "Doctrina Monroe", articulada el 2 de diciembre de 1823, establece la premisa de la preponderancia de EEUU en este hemisferio. Washington nunca deja de invocar esta política. El artículo es una descripción de cómo se ha interpretado y aplicado a lo largo de dos siglos.
El "monroismo" se permitió otra conjugación tras la guerra hispano-norteamericana de 1898, cuando Estados Unidos pasó a controlar Puerto Rico, Filipinas y Guam. Cuba se independizó, pero la llamada "Enmienda Platt" le permitía a EEUU intervenir como si se tratara de un protectorado.
William Walker fue un "monroista" que quiso sacar réditos personales de esa ley no escrita. El filibustero lideró incursiones en Baja California y proclamó la República de Sonora, pero sus aventuras terminaron con una ejecución en Trujillo.
La "Doctrina del gran garrote" (big stick), de Theodore Roosevelt, se puso en práctica en Cuba, Nicaragua, Honduras, Haití, República Dominicana y Panamá. El lema "América para los americanos" se invocó como excepción a una regla que recupera su brío con Trump.
La Guerra Fría instaló otro tipo de intervención. La Casa Blanca hizo flamear la bandera del anticomunismo a la hora de propiciar los derrocamientos de los Gobiernos con los que no simpatizaba. El golpe contra el guatemalteco Jacobo Arbenz en 1954 inauguró un ciclo de conspiraciones.
En 1961, el presidente John F. Kennedy propició la invasión a Cuba de anticastristas y pagó el costo de la derrota en Bahía de Cochinos. Tres años después tuvo un fuerte protagonismo en la destitución del presidente brasileño João Goulart.
El siglo XXI trajo la "Guerra contra las drogas" y otros modos de propiciar los cambios de régimen. El Plan Colombia sistematiza el uso de sanciones como herramienta de política exterior en un mundo cada vez más interconectado.
Grandin opina que "la globalización tuvo el efecto de desatar los peores instintos políticos de Washington". Trump velaba sus armas para corregir los errores de Carter con Panamá al entregar el canal y los suyos propios con Venezuela.