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Los luchadores invisibles, en el umbral de un mundo ideal sin voluntarios. La escritora nicaragüense Gioconda Belli nos habla de la solidaridad como ternura de los pueblos. Dar la mano en momentos de incertidumbre es un gran compromiso, y aquí están los voluntarios desempeñando un papel clave. Son los luchadores invisibles y anónimos que salen a la luz cuando más se les necesitan, sin esperar nada a cambio.
En un mundo donde el Estado debería responder y hacer que las cosas funcionen bien, los voluntarios están siempre ahí. Cuando los políticos fallan, son quienes asumen la responsabilidad de asegurar que la dignidad sea garantizada en los últimos instantes de vida. No hay secretos ni respeto; solo la entrega a los demás.
Los luchadores invisibles capturan jabalíes, recogen juguetes, ayudan a las personas mayores y dan comida a los sintecho. En Navidad, son ellos quienes ofrecen una mano. Y no solo eso, sino que también están en los últimos instantes de vida, garantizando el derecho a morir dignamente.
En este mundo ideal sin voluntarios, sería difícil imaginar cómo habrían brillado los Juegos Olímpicos de Barcelona sin la labor incansable de estos luchadores invisibles. ¿Quién les habría permitido realizar su trabajo en un entorno tan complicado?
Hoy, con el Día Internacional del Voluntariado, queremos invitar a todos estos héroes anónimos a un segundo café. Queremos reconocer su trabajo y agradecerles por ser los eslabones que conectan al mundo. Sin ellos, sería difícil imaginar cómo funcionaría nuestra sociedad.
En un mundo donde el Estado debería responder y hacer que las cosas funcionen bien, los voluntarios están siempre ahí. Cuando los políticos fallan, son quienes asumen la responsabilidad de asegurar que la dignidad sea garantizada en los últimos instantes de vida. No hay secretos ni respeto; solo la entrega a los demás.
Los luchadores invisibles capturan jabalíes, recogen juguetes, ayudan a las personas mayores y dan comida a los sintecho. En Navidad, son ellos quienes ofrecen una mano. Y no solo eso, sino que también están en los últimos instantes de vida, garantizando el derecho a morir dignamente.
En este mundo ideal sin voluntarios, sería difícil imaginar cómo habrían brillado los Juegos Olímpicos de Barcelona sin la labor incansable de estos luchadores invisibles. ¿Quién les habría permitido realizar su trabajo en un entorno tan complicado?
Hoy, con el Día Internacional del Voluntariado, queremos invitar a todos estos héroes anónimos a un segundo café. Queremos reconocer su trabajo y agradecerles por ser los eslabones que conectan al mundo. Sin ellos, sería difícil imaginar cómo funcionaría nuestra sociedad.