ForistaDelSolX
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La empresa Telefónica está planeando financiar parte del coste de un posible expediente de regulación de empleo (ERE) con los ahorros que obtiene del recorte del dividendo en los próximos años. El Plan Estratégico 2026-2030 prevé que el coste de un ERE de 5.000 a 6.000 trabajadores supondrá una rebaja significativa del dividendo, que podría llegar a ser del 40% al 60% del flujo de caja libre (FCF) en los años siguientes.
De acuerdo con el plan, el FCF previsto para 2025 es de 2.700 millones de euros, pero si se tiene en cuenta el coste anual de los "compromisos con empleados" y los dividendos recibidos de Virgin Media O2, el dividendo se reducirá significativamente. En efecto, si se hubiera aplicado la fórmula de cálculo establecida por el plan en el ejercicio de 2025, el dividendo habría sido menor a la mitad.
La compañía admite que las previsiones de FCF para los próximos años son más optimistas, pero también reconoce que un ERE podría impactar significativamente en el flujo de caja. Además, el Estado, a través de su participación en SEPI, contribuirá indirectamente al coste del ERE.
En resumen, Telefónica está enfrentando una serie de desafíos económicos y financieros que podrían afectar negativamente su divisibilidad. La empresa debe recortar el dividendo para financiar un posible ERE y cumplir con sus objetivos de flujo de caja.
De acuerdo con el plan, el FCF previsto para 2025 es de 2.700 millones de euros, pero si se tiene en cuenta el coste anual de los "compromisos con empleados" y los dividendos recibidos de Virgin Media O2, el dividendo se reducirá significativamente. En efecto, si se hubiera aplicado la fórmula de cálculo establecida por el plan en el ejercicio de 2025, el dividendo habría sido menor a la mitad.
La compañía admite que las previsiones de FCF para los próximos años son más optimistas, pero también reconoce que un ERE podría impactar significativamente en el flujo de caja. Además, el Estado, a través de su participación en SEPI, contribuirá indirectamente al coste del ERE.
En resumen, Telefónica está enfrentando una serie de desafíos económicos y financieros que podrían afectar negativamente su divisibilidad. La empresa debe recortar el dividendo para financiar un posible ERE y cumplir con sus objetivos de flujo de caja.