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La historia de cómo un supuesto confidente le dio una información falsa sobre la venta de drogas a un europarlamentario, pero que no era más que un chivato que se inventó toda la trama. Una operación cuyos gérmenes habían germinado meses antes en los inicios del semestre donde el PP concentraba sus maniobras políticas para desacreditar a Podemos.
José Luis Olivera, director de CITCO en 2016, se presentó como un mero vehículo en el montaje. A pesar de no tener competencias operativas, una vez recibió esa información y decidió trasladarlo a la Fiscalía Antidroga. Sin saber que el político en cuestión era cofundador de Podemos y eurodiputado. No sabía quién era el confidente que le daba esa información y que se inventaron los datos que luego serían utilizados.
El comisario jubilado, ante la corte de Pedraz, intentó justificar su actuación. Sin embargo, sus palabras revelan las dificultades para creer su versión y cómo es difícil pensar en el CITCO como un órgano de coordinación sin competencias operativas y que se dedica a recibir información sobre políticos.
En este caso, Olivera dijo que recibió toda la información de fuentes públicas. El propio comisario reconocía que no sabía si era o no cierto lo que había leído, aunque confirmaba que en Internet se encontró información sobre el político y que él decidió investigarla.
El inspector jefe Antidroga que rastreó a Pablo Iglesias con la justificación de que integraba el “círculo más cercano” del investigado por narcotráfico Miguel Urbán, fue quien le dio la información sobre la supuesta venta de drogas. También había un exsenador de Podemos que militó en ETA durante el franquismo y que también fue rastreado con esa excusa.
En este caso, Olivera no sabía quién era el confidente que le daba esa información. Además, el propio comisario había visto en Wikipedia la identidad del político y decidió investigarla.
José Luis Olivera, director de CITCO en 2016, se presentó como un mero vehículo en el montaje. A pesar de no tener competencias operativas, una vez recibió esa información y decidió trasladarlo a la Fiscalía Antidroga. Sin saber que el político en cuestión era cofundador de Podemos y eurodiputado. No sabía quién era el confidente que le daba esa información y que se inventaron los datos que luego serían utilizados.
El comisario jubilado, ante la corte de Pedraz, intentó justificar su actuación. Sin embargo, sus palabras revelan las dificultades para creer su versión y cómo es difícil pensar en el CITCO como un órgano de coordinación sin competencias operativas y que se dedica a recibir información sobre políticos.
En este caso, Olivera dijo que recibió toda la información de fuentes públicas. El propio comisario reconocía que no sabía si era o no cierto lo que había leído, aunque confirmaba que en Internet se encontró información sobre el político y que él decidió investigarla.
El inspector jefe Antidroga que rastreó a Pablo Iglesias con la justificación de que integraba el “círculo más cercano” del investigado por narcotráfico Miguel Urbán, fue quien le dio la información sobre la supuesta venta de drogas. También había un exsenador de Podemos que militó en ETA durante el franquismo y que también fue rastreado con esa excusa.
En este caso, Olivera no sabía quién era el confidente que le daba esa información. Además, el propio comisario había visto en Wikipedia la identidad del político y decidió investigarla.