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Hong Kong se sacudió ayer por el incendio más mortífero desde 2008, que dejó al menos 44 personas muertas y 300 desaparecidas en una de las zonas residenciales del distrito de Tai Po. El origen del incendio, que comenzó a las 14:51 horas locales, sigue siendo un misterio, pero se sabe que se debió a un andamiaje de bambú que se había instalado en el exterior de varios pisos y se había vuelto incombustible.
El Servicio de Bomberos de Hong Kong desplegó una formidable cantidad de fuerzas, más de 800 bomberos y paramédicos, así como más de 140 camiones de bomberos, para intentar sofocar las llamas. Sin embargo, el incendio siguió propagándose con una velocidad incomprensible, lo que ha llevado a sospechas de que la red impermeable utilizada en su construcción haya desempeñado un papel en la rápida difusión del fuego.
El incendio afectó a cuatro bloques de la urbanización y obligó a más de 700 personas a refugiarse en centros comunitarios. Entre los fallecidos se encuentra un bombero de 37 años, mientras que al menos un bebé y una anciana lograron escapar con sus vidas.
El Gobierno de Hong Kong ha suspendido las clases en seis colegios del distrito y ha activado una línea de apoyo psicológico para las víctimas. También ha ofrecido homenajes a las personas fallecidas, incluyendo al bombero que perdió la vida en el incendio.
La investigación sobre el origen del incendio sigue en curso, y se han identificado varios riesgos adicionales, como la posibilidad de que los escombros se desplomen y causen más daño a las personas que se encuentran en la zona. Los expertos están trabajando para determinar cómo se propagaron las llamas con una velocidad tan rápida, lo que ha llevado a sospechas de que haya algo irregular en el sistema de seguridad del edificio.
En este momento, los supervivientes buscan refugio y apoyo después de haber pasado un día aterrorizados por el incendio. La situación es crítica, y se necesitan más recursos y ayuda para tratar con la tragedia.
El Servicio de Bomberos de Hong Kong desplegó una formidable cantidad de fuerzas, más de 800 bomberos y paramédicos, así como más de 140 camiones de bomberos, para intentar sofocar las llamas. Sin embargo, el incendio siguió propagándose con una velocidad incomprensible, lo que ha llevado a sospechas de que la red impermeable utilizada en su construcción haya desempeñado un papel en la rápida difusión del fuego.
El incendio afectó a cuatro bloques de la urbanización y obligó a más de 700 personas a refugiarse en centros comunitarios. Entre los fallecidos se encuentra un bombero de 37 años, mientras que al menos un bebé y una anciana lograron escapar con sus vidas.
El Gobierno de Hong Kong ha suspendido las clases en seis colegios del distrito y ha activado una línea de apoyo psicológico para las víctimas. También ha ofrecido homenajes a las personas fallecidas, incluyendo al bombero que perdió la vida en el incendio.
La investigación sobre el origen del incendio sigue en curso, y se han identificado varios riesgos adicionales, como la posibilidad de que los escombros se desplomen y causen más daño a las personas que se encuentran en la zona. Los expertos están trabajando para determinar cómo se propagaron las llamas con una velocidad tan rápida, lo que ha llevado a sospechas de que haya algo irregular en el sistema de seguridad del edificio.
En este momento, los supervivientes buscan refugio y apoyo después de haber pasado un día aterrorizados por el incendio. La situación es crítica, y se necesitan más recursos y ayuda para tratar con la tragedia.