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Un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva ha descubierto en Marruecos fósiles de homínidos que datan de hace unos 773.000 años, lo que podría ser un antepasado muy cercano a los humanos modernos.
Según los hallazgos publicados en la revista Nature, estos restos muestran una mezcla de rasgos antiguos y modernos, lo que les sitúa cerca del punto en el que comenzaron a divergir los linajes humanos africanos y euroasiáticos. Los fósiles son de una época cercana a la del Homo antecessor hallado en Atapuerca, pero son morfológicamente distintos.
El examen de los sedimentos circundantes muestra que los fósiles datan de una época cercana a un cambio importante en el campo magnético de la Tierra, hace unos 773.000 años. Sin embargo, son morfológicamente diferentes del Homo antecessor. Esta característica sugiere que la diferenciación regional entre Europa y el norte de África ya estaba presente a finales del Pleistoceno temprano.
Los fósiles marroquíes combinan características antiguas observadas en especies como el Homo erectus con rasgos más modernos que se encuentran en el Homo sapiens y los neandertales. Por ejemplo, el tamaño de sus molares se asemeja al de los primeros Homo sapiens y neandertales, mientras que la forma de su mandíbula se acerca más a la del Homo erectus y otros humanos arcaicos africanos.
Este hallazgo rellena un vacío clave en el registro africano justo cerca del intervalo en el que la genética sitúa la separación entre el linaje que acabará en Homo sapiens y el clado neandertal-denisovano. Los homininos de Casablanca pueden leerse como un 'equivalente africano' del Homo antecessor, con evolución en mosaico, pero con el yacimiento de Atapuerca apuntando más hacia la trayectoria neandertal y Casablanca hacia la africana.
Sin embargo, el investigador advierte que el conjunto es parcial y no permite identificar al 'último ancestro común' como tal. Aun así, este descubrimiento es una ventana valiosa a la historia de la humanidad y reafirma la importancia de seguir explorando y documentando los restos fósiles que nos permiten entender mejor nuestra evolución y diversidad genética.
Según los hallazgos publicados en la revista Nature, estos restos muestran una mezcla de rasgos antiguos y modernos, lo que les sitúa cerca del punto en el que comenzaron a divergir los linajes humanos africanos y euroasiáticos. Los fósiles son de una época cercana a la del Homo antecessor hallado en Atapuerca, pero son morfológicamente distintos.
El examen de los sedimentos circundantes muestra que los fósiles datan de una época cercana a un cambio importante en el campo magnético de la Tierra, hace unos 773.000 años. Sin embargo, son morfológicamente diferentes del Homo antecessor. Esta característica sugiere que la diferenciación regional entre Europa y el norte de África ya estaba presente a finales del Pleistoceno temprano.
Los fósiles marroquíes combinan características antiguas observadas en especies como el Homo erectus con rasgos más modernos que se encuentran en el Homo sapiens y los neandertales. Por ejemplo, el tamaño de sus molares se asemeja al de los primeros Homo sapiens y neandertales, mientras que la forma de su mandíbula se acerca más a la del Homo erectus y otros humanos arcaicos africanos.
Este hallazgo rellena un vacío clave en el registro africano justo cerca del intervalo en el que la genética sitúa la separación entre el linaje que acabará en Homo sapiens y el clado neandertal-denisovano. Los homininos de Casablanca pueden leerse como un 'equivalente africano' del Homo antecessor, con evolución en mosaico, pero con el yacimiento de Atapuerca apuntando más hacia la trayectoria neandertal y Casablanca hacia la africana.
Sin embargo, el investigador advierte que el conjunto es parcial y no permite identificar al 'último ancestro común' como tal. Aun así, este descubrimiento es una ventana valiosa a la historia de la humanidad y reafirma la importancia de seguir explorando y documentando los restos fósiles que nos permiten entender mejor nuestra evolución y diversidad genética.