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Una joven se subió al metro de Alemania con una intención única: romper un estereotipo. Aunque a muchas personas les vino a la mente la imagen de los alemanes como serios y reservados, Joyce quería demostrar lo contrario. Por eso, en lugar de sentarse en su asiento sin hacer ruido, saludó al resto de viajeros con una sonrisa.
"Hola, buenos días", le expresó con total normalidad, como si fuera algo completamente común. Y lo es. La sorpresa, sin embargo, fue que la mayoría de las personas respondieron a su saludo en español. Le devolvieron el saludo con una educación y amabilidad que le dejaron sin aliento.
Pero lo más increíble fue cuando un grupo de jóvenes le devolvió el saludo en unión, como si estuvieran esperando ese momento toda la vida para utilizar su única frase en español. La joven se rió con su acompañante y escribió en la descripción del video "Amo aquí".
La reacción fue inesperada, pero también muy gratificante. El video superó las ocho millones de visualizaciones y casi dos millones de me gusta en apenas unos días. Los comentarios fueron variados, desde "Esperaron ese momento toda su vida para utilizar la única frase que saben en español" hasta "a los alemanes les gusta mucho el español".
¿Y qué podemos aprender de esta historia? Tal vez que no todos son como nos imaginamos, y que una simple acción puede romper estereotipos y cambiar nuestras perspectivas.
"Hola, buenos días", le expresó con total normalidad, como si fuera algo completamente común. Y lo es. La sorpresa, sin embargo, fue que la mayoría de las personas respondieron a su saludo en español. Le devolvieron el saludo con una educación y amabilidad que le dejaron sin aliento.
Pero lo más increíble fue cuando un grupo de jóvenes le devolvió el saludo en unión, como si estuvieran esperando ese momento toda la vida para utilizar su única frase en español. La joven se rió con su acompañante y escribió en la descripción del video "Amo aquí".
La reacción fue inesperada, pero también muy gratificante. El video superó las ocho millones de visualizaciones y casi dos millones de me gusta en apenas unos días. Los comentarios fueron variados, desde "Esperaron ese momento toda su vida para utilizar la única frase que saben en español" hasta "a los alemanes les gusta mucho el español".
¿Y qué podemos aprender de esta historia? Tal vez que no todos son como nos imaginamos, y que una simple acción puede romper estereotipos y cambiar nuestras perspectivas.