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Unas orcas y dos delfines de flancos blancos se mueven en silencio al ritmo de sus cuerpos negros y blancos, pero no revueltos. Son dos grandes depredadores que juntos han encontrado una forma de colaboración para seguir el rastro de los salmones Chinook y disfrutar de un verdadero festín frente a la Columbia Británica.
En las profundidades del mar del estrecho de Johnstone, al norte de la isla de Vancouver, se tejen una historia única entre estas dos especies. Los investigadores de la revista Scientific Reports utilizaron drones, cámaras submarinas y sensores para capturar un retrato íntimo de sus encuentros. El estudio revela que las orcas residentes avanzan al ritmo del peso de sus cuerpos negros, mientras que los delfines de flancos blancos se desplazan inquietos.
En la superficie, la escena era aún más reveladora. En cuatro días de registro, hubo 258 momentos en que los delfines nadaron cerca de la cabeza de una orca. Durante estos episodios, las orcas realizaban comportamientos de búsqueda, persecución, captura y despiece de presas con otros miembros de su grupo matrilineal. Los delfines estuvieron presentes en cuatro ocasiones y aprovecharon los restos de los salmones capturados por las orcas en al menos un episodio.
Los científicos pudieron registrar lo que antes quedaba oculto gracias a etiquetas Customized Animal Tracking Solutions (CATS) para seguir con detalles los movimientos de caza, la actividad acústica y la dinámica entre especies. El estudio sugiere que las interacciones intraespecíficas no agresivas podrían ser más comunes de lo que se creía.
Un experto en biofísica considera que estos resultados añaden una pieza clave a un rompecabezas poco explorado. "El presente trabajo, así como investigaciones anteriores, sugiere que las interacciones intraespecíficas no agresivas podrían ser más comunes de lo que se creía", señala Paolo Domenici.
La alianza entre orcas y delfines revela que la cooperación entre especies marinas puede ser más compleja y estratégica de lo que hasta ahora se pensaba. Esto abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo se forman y se sostienen estas alianzas en la profundidad del Pacífico.
En las profundidades del mar del estrecho de Johnstone, al norte de la isla de Vancouver, se tejen una historia única entre estas dos especies. Los investigadores de la revista Scientific Reports utilizaron drones, cámaras submarinas y sensores para capturar un retrato íntimo de sus encuentros. El estudio revela que las orcas residentes avanzan al ritmo del peso de sus cuerpos negros, mientras que los delfines de flancos blancos se desplazan inquietos.
En la superficie, la escena era aún más reveladora. En cuatro días de registro, hubo 258 momentos en que los delfines nadaron cerca de la cabeza de una orca. Durante estos episodios, las orcas realizaban comportamientos de búsqueda, persecución, captura y despiece de presas con otros miembros de su grupo matrilineal. Los delfines estuvieron presentes en cuatro ocasiones y aprovecharon los restos de los salmones capturados por las orcas en al menos un episodio.
Los científicos pudieron registrar lo que antes quedaba oculto gracias a etiquetas Customized Animal Tracking Solutions (CATS) para seguir con detalles los movimientos de caza, la actividad acústica y la dinámica entre especies. El estudio sugiere que las interacciones intraespecíficas no agresivas podrían ser más comunes de lo que se creía.
Un experto en biofísica considera que estos resultados añaden una pieza clave a un rompecabezas poco explorado. "El presente trabajo, así como investigaciones anteriores, sugiere que las interacciones intraespecíficas no agresivas podrían ser más comunes de lo que se creía", señala Paolo Domenici.
La alianza entre orcas y delfines revela que la cooperación entre especies marinas puede ser más compleja y estratégica de lo que hasta ahora se pensaba. Esto abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo se forman y se sostienen estas alianzas en la profundidad del Pacífico.