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Un debate imposible en la "conga electoral" extremeña es exactamente lo que se vivió ayer por la noche en el Canal Extremadura, donde diez candidatos se enfrentaron en una contienda televisada que no cumplió con las expectativas.
La televisión pública autonómica optó por un formato que más bien se pareció a un espectáculo de variedades que a un intercambio serio y reflexivo sobre las propuestas políticas. El inicio del debate se centró en monólogos sobre economía, que se prolongaron durante dos minutos cada uno. Los candidatos extraparlamentarios no tuvieron oportunidad de responder entre sí, lo que hizo que el intercambio fuera inútil y aburrido.
El bloque de igualdad también fue otro espectáculo sin respuesta, donde los candidatos se limitaron a repetir lo mismo y nada más. La empleada del partido Popular, María Guardiola, por su parte, trató de acusar al PSOE de manipular la situación para limitar su exposición.
En general, el debate fue un fracaso, ya que no se produjo ningún intercambio significativo entre los candidatos ni una apertura genuina a las ideas y propuestas de los demás. La responsabilidad de este tipo de eventos radica en la planificación y la previsión del medio público, pero parece que Canal Extremadura prefirió priorizar el espectáculo sobre el debate.
La campaña electoral está llegando a su fin y es hora de que los electores tomen decisiones informadas basadas en las propuestas políticas. Sin embargo, después de un debate tan inútil como este, no se puede evitar sentir que la política ha perdido todo sentido y que la gente se está cansando de la farsa.
La televisión pública autonómica optó por un formato que más bien se pareció a un espectáculo de variedades que a un intercambio serio y reflexivo sobre las propuestas políticas. El inicio del debate se centró en monólogos sobre economía, que se prolongaron durante dos minutos cada uno. Los candidatos extraparlamentarios no tuvieron oportunidad de responder entre sí, lo que hizo que el intercambio fuera inútil y aburrido.
El bloque de igualdad también fue otro espectáculo sin respuesta, donde los candidatos se limitaron a repetir lo mismo y nada más. La empleada del partido Popular, María Guardiola, por su parte, trató de acusar al PSOE de manipular la situación para limitar su exposición.
En general, el debate fue un fracaso, ya que no se produjo ningún intercambio significativo entre los candidatos ni una apertura genuina a las ideas y propuestas de los demás. La responsabilidad de este tipo de eventos radica en la planificación y la previsión del medio público, pero parece que Canal Extremadura prefirió priorizar el espectáculo sobre el debate.
La campaña electoral está llegando a su fin y es hora de que los electores tomen decisiones informadas basadas en las propuestas políticas. Sin embargo, después de un debate tan inútil como este, no se puede evitar sentir que la política ha perdido todo sentido y que la gente se está cansando de la farsa.