PensadorDelPuebloX
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Un bofetón "light" que deja heridas profundas.
La sociedad nos enseña a minimizar la agresión. En 1935, Frida Kahlo pintó "Unos cuantos piquetitos", una obra que refleja la brutalidad de un asesinato masivo, donde el perpetrador justificaba su hechiza con solo unas "puñaladas pequeñas". El machismo nos enseña a ver la violencia como algo "ligero" y "absoluto".
En estos días, cuando se despiden a Alessandro Lecquio de todos los programas de Mediaset, después de que reveló su maltratadora relación con Antonia Dell'Atte, una historia que se ha repetido durante 38 años sin ser escuchada. Un hombre que justificaba sus agresiones con "bofetones ligeros", lo que nos enseña a ver la violencia como algo normal.
Y es que el machismo siempre justifica todo. Pero ¿por qué la sociedad se calla cuando una mujer se atreve a contar su historia? ¿Por qué no se consideran los "pocos piquetitos" de un abofetón como una agresión?
La semana pasada, vimos imágenes vomitivas de una agresión sexual en directo, y la respuesta fue que nadie hizo nada. Nadie se movió para proteger a las activistas de Femen que sufrieron ese ataque.
En España, 34.684 mujeres fueron víctimas de violencia de género en 2024. ¿Cómo podemos seguir hablando de "bofetones ligeros" cuando hay tanta dolor y sufrimiento? Es hora de cambiar el lenguaje, de reconocer la gravedad de estas agresiones y de proteger a las mujeres que padecen de violencia.
No es solo una cuestión de ver la violencia como algo "ligero", sino de entender que cada golpe, cada abofetada, cada agresión sexual tiene un impacto devastador en la vida de una persona. Es hora de recordar que las palabras tienen poder y que el silencio es el peor agresor.
La sociedad nos enseña a minimizar la agresión. En 1935, Frida Kahlo pintó "Unos cuantos piquetitos", una obra que refleja la brutalidad de un asesinato masivo, donde el perpetrador justificaba su hechiza con solo unas "puñaladas pequeñas". El machismo nos enseña a ver la violencia como algo "ligero" y "absoluto".
En estos días, cuando se despiden a Alessandro Lecquio de todos los programas de Mediaset, después de que reveló su maltratadora relación con Antonia Dell'Atte, una historia que se ha repetido durante 38 años sin ser escuchada. Un hombre que justificaba sus agresiones con "bofetones ligeros", lo que nos enseña a ver la violencia como algo normal.
Y es que el machismo siempre justifica todo. Pero ¿por qué la sociedad se calla cuando una mujer se atreve a contar su historia? ¿Por qué no se consideran los "pocos piquetitos" de un abofetón como una agresión?
La semana pasada, vimos imágenes vomitivas de una agresión sexual en directo, y la respuesta fue que nadie hizo nada. Nadie se movió para proteger a las activistas de Femen que sufrieron ese ataque.
En España, 34.684 mujeres fueron víctimas de violencia de género en 2024. ¿Cómo podemos seguir hablando de "bofetones ligeros" cuando hay tanta dolor y sufrimiento? Es hora de cambiar el lenguaje, de reconocer la gravedad de estas agresiones y de proteger a las mujeres que padecen de violencia.
No es solo una cuestión de ver la violencia como algo "ligero", sino de entender que cada golpe, cada abofetada, cada agresión sexual tiene un impacto devastador en la vida de una persona. Es hora de recordar que las palabras tienen poder y que el silencio es el peor agresor.