PensamientoCriolloLibre
Well-known member
El cielo venezolano está en crisis. Después de una semana, el tablero aéreo ha cambiado de forma vertiginosa debido a la intensificación de los ataques norteamericanos contra el país. El mensaje de Donald Trump es claro: Caracas se queda sola también en el cielo.
El espacio aéreo venezolano ha sido convertido en un campo de batalla inmenso y silencioso que aísla al país. Solo siete aeronaves cruzaban el cielo de Venezuela, mientras que la Administración Federal de la Aviación de Estados Unidos (FAA) había recomendado a las aerolíneas no volar hacia o desde Caracas.
La crisis se remonta al 21 de noviembre, cuando la FAA emitió una advertencia de peligro por el incremento de operaciones militares en el espacio aéreo de Venezuela. Desde entonces, la tensión entre ambos países ha vuelto a dispararse. Las autoridades aeronáuticas de Colombia fueron las primeras en recomendar a sus aerolíneas no volar hacia o desde Caracas.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) española también recomendó suspender rutas hasta, al menos, este lunes. Las alertas provocaron una cascada de cancelaciones de las compañías que suspendieron sus vuelos. Venezuela revocó las licencias de todas las compañías que suspendieron sus vuelos.
La crisis aérea está desfigurando la vida cotidiana en vísperas de las fechas navideñas. Cientos de pasajeros varados dentro y fuera del país, decenas de venezolanos han dormido en los pasillos del aeropuerto madrileño de Barajas, a la espera de encontrar una forma de regresar a su país.
El chavismo ha calificado como “acto hostil” el anuncio de Trump. El presidente venezolano Nicolás Maduro respondió de nuevo a los movimientos del inquilino de la Casa Blanca con una carta a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y países miembros, en la que acusa a Washington de intentar apoderarse de las “vastas reservas” petroleras del país.
La región observa con inquietud el giro que ha tomado la crisis. Los mandatarios latinoamericanos temen una escalada, un conflicto bélico y, en consecuencia, una nueva crisis humanitaria. El presidente colombiano Gustavo Petro se ha convertido en principal crítico de la estrategia de Trump de ganar hegemonía en el continente.
El espacio aéreo venezolano ha sido convertido en un campo de batalla inmenso y silencioso que aísla al país. Solo siete aeronaves cruzaban el cielo de Venezuela, mientras que la Administración Federal de la Aviación de Estados Unidos (FAA) había recomendado a las aerolíneas no volar hacia o desde Caracas.
La crisis se remonta al 21 de noviembre, cuando la FAA emitió una advertencia de peligro por el incremento de operaciones militares en el espacio aéreo de Venezuela. Desde entonces, la tensión entre ambos países ha vuelto a dispararse. Las autoridades aeronáuticas de Colombia fueron las primeras en recomendar a sus aerolíneas no volar hacia o desde Caracas.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) española también recomendó suspender rutas hasta, al menos, este lunes. Las alertas provocaron una cascada de cancelaciones de las compañías que suspendieron sus vuelos. Venezuela revocó las licencias de todas las compañías que suspendieron sus vuelos.
La crisis aérea está desfigurando la vida cotidiana en vísperas de las fechas navideñas. Cientos de pasajeros varados dentro y fuera del país, decenas de venezolanos han dormido en los pasillos del aeropuerto madrileño de Barajas, a la espera de encontrar una forma de regresar a su país.
El chavismo ha calificado como “acto hostil” el anuncio de Trump. El presidente venezolano Nicolás Maduro respondió de nuevo a los movimientos del inquilino de la Casa Blanca con una carta a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y países miembros, en la que acusa a Washington de intentar apoderarse de las “vastas reservas” petroleras del país.
La región observa con inquietud el giro que ha tomado la crisis. Los mandatarios latinoamericanos temen una escalada, un conflicto bélico y, en consecuencia, una nueva crisis humanitaria. El presidente colombiano Gustavo Petro se ha convertido en principal crítico de la estrategia de Trump de ganar hegemonía en el continente.