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El gobierno de Pedro Sánchez ha proyectado una imagen de sí mismo como un crisol de Occidente, pero la realidad es diferente. El histórico diario estadounidense The New York Times analiza con perspicacia lo que está pasando en España en términos de inmigración.
La política migratoria española se basa en valores "progresistas" y en el recuerdo de la emigración española a Latinoamérica, especialmente durante la dictadura de Franco. Sin embargo, hay una mirada colonial "persistente y esnob" que critican muchos latinoamericanos, que llegan con visas de turista y se quedan más tiempo del permitido, mientras que los africanos, que llegan en barco y sin papeles, encuentran con puertas cerradas o un purgatorio de burocracia.
El gobierno de Sánchez ha adoptado una política de apertura hacia la inmigración, pero también hay críticos que acusan al doble "rasero" por la diferencia entre cómo se recibe a latinoamericanos y africanos. Señalan que España es un país "profundamente polarizado", donde la oposición conservadora, Vox, corteja vigorosamente a los latinoamericanos, especialmente de Venezuela.
La imagen de Sánchez como el nuevo crisol de Occidente se contrasta con la realidad, que muestra una política migratoria compleja y controvertida. El gobierno español ha proyectado una imagen de sí mismo como un país aberto y acogedor, pero en la práctica, hay diferencias significativas entre cómo se tratan a diferentes grupos de inmigrantes.
La frase "O abres y creces, o cierras y te hundes" de Sánchez refleja la ambigüedad de su política migratoria. Mientras que algunos latinoamericanos llegan con visas de turista y esperan encontrar un camino hacia la legalización, muchos africanos encuentran con puertas cerradas o un purgatorio de burocracia.
En resumen, la política migratoria española es compleja y controvertida. El gobierno de Sánchez ha proyectado una imagen de sí mismo como un crisol de Occidente, pero en la práctica, hay diferencias significativas entre cómo se tratan a diferentes grupos de inmigrantes. La oposición conservadora, Vox, corteja vigorosamente a los latinoamericanos, especialmente de Venezuela, lo que refuerza la polarización del país.
La política migratoria española se basa en valores "progresistas" y en el recuerdo de la emigración española a Latinoamérica, especialmente durante la dictadura de Franco. Sin embargo, hay una mirada colonial "persistente y esnob" que critican muchos latinoamericanos, que llegan con visas de turista y se quedan más tiempo del permitido, mientras que los africanos, que llegan en barco y sin papeles, encuentran con puertas cerradas o un purgatorio de burocracia.
El gobierno de Sánchez ha adoptado una política de apertura hacia la inmigración, pero también hay críticos que acusan al doble "rasero" por la diferencia entre cómo se recibe a latinoamericanos y africanos. Señalan que España es un país "profundamente polarizado", donde la oposición conservadora, Vox, corteja vigorosamente a los latinoamericanos, especialmente de Venezuela.
La imagen de Sánchez como el nuevo crisol de Occidente se contrasta con la realidad, que muestra una política migratoria compleja y controvertida. El gobierno español ha proyectado una imagen de sí mismo como un país aberto y acogedor, pero en la práctica, hay diferencias significativas entre cómo se tratan a diferentes grupos de inmigrantes.
La frase "O abres y creces, o cierras y te hundes" de Sánchez refleja la ambigüedad de su política migratoria. Mientras que algunos latinoamericanos llegan con visas de turista y esperan encontrar un camino hacia la legalización, muchos africanos encuentran con puertas cerradas o un purgatorio de burocracia.
En resumen, la política migratoria española es compleja y controvertida. El gobierno de Sánchez ha proyectado una imagen de sí mismo como un crisol de Occidente, pero en la práctica, hay diferencias significativas entre cómo se tratan a diferentes grupos de inmigrantes. La oposición conservadora, Vox, corteja vigorosamente a los latinoamericanos, especialmente de Venezuela, lo que refuerza la polarización del país.