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Javier Tebas emprendió acciones legales contra los futbolistas que protestaron por la disputa del Villarreal-Barça de Miami, tras el acuerdo de los capitanes de Primera para no disputar los segundos iniciales de cada partido. LaLiga ha presentado una demanda de conciliación ante el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) para aclarar si se produjo o no una huelga encubierta.
El sindicato AFE, que había reivindicado la protesta como un ejercicio de libertad de expresión, ahora enfrenta acusaciones de ilegalidad. Según fuentes de LaLiga, el objetivo es "aclarar si fue una huelga no convocada conforme a los reglamentos o algo a lo que la competición se pueda arriesgar en cada partido de forma espontánea".
La demanda de conciliación del SIMA abre un proceso de resolución que puede derivar en una denuncia ante la Justicia ordinaria. El sindicato AFE se encuentra obligado a defenderse de las acusaciones, mientras LaLiga busca proteger sus intereses.
La polémica comenzó con el acuerdo de los capitanes de Primera para no disputar los segundos iniciales de cada partido, protestando por la falta de información proporcionada por LaLiga. La promotora Relevent ya había anunciado la cancelación del partido, ante las incertidumbres que lo rodeaban.
Ahora, el SIMA debe resolver la cuestión en un plazo de dos semanas. Si no se llega a una solución, LaLiga podría elevar el conflicto a la Audiencia Nacional, si lo considera conveniente.
El sindicato AFE, que había reivindicado la protesta como un ejercicio de libertad de expresión, ahora enfrenta acusaciones de ilegalidad. Según fuentes de LaLiga, el objetivo es "aclarar si fue una huelga no convocada conforme a los reglamentos o algo a lo que la competición se pueda arriesgar en cada partido de forma espontánea".
La demanda de conciliación del SIMA abre un proceso de resolución que puede derivar en una denuncia ante la Justicia ordinaria. El sindicato AFE se encuentra obligado a defenderse de las acusaciones, mientras LaLiga busca proteger sus intereses.
La polémica comenzó con el acuerdo de los capitanes de Primera para no disputar los segundos iniciales de cada partido, protestando por la falta de información proporcionada por LaLiga. La promotora Relevent ya había anunciado la cancelación del partido, ante las incertidumbres que lo rodeaban.
Ahora, el SIMA debe resolver la cuestión en un plazo de dos semanas. Si no se llega a una solución, LaLiga podría elevar el conflicto a la Audiencia Nacional, si lo considera conveniente.