El consorcio vasco liderado por José Antonio Jainaga ha finalmente entrado en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con una participación del 29,7% del capital de Talgo. Este paso se ha consolidado tras dos años de incertidumbre sobre el futuro de la empresa española.
El proceso societario, que culminó en la entrada del consorcio vasco, ha sido complejo y agotador para la empresa. Durante este tiempo, "el desarrollo de la actividad ordinaria del Grupo Talgo se ha visto afectado de forma muy negativa", reconoce la propia empresa a través de un comunicado. La ausencia de un marco accionarial estable "ha generado reveses en la gestión y ha deteriorado de manera significativa la posición competitiva, económica y financiera de la Sociedad".
La entrada de Jainaga al frente de Talgo se espera que traiga consigo una nueva etapa en la vida de la empresa. Se espera la presentación de un nuevo plan industrial que ataje el problema de déficit de planta, un tema que ha estado afectando a la empresa durante años.
El consejo de administración de Talgo ha sido reducido a ocho posiciones a la espera de la entrada de Jainaga y otros nuevos accionistas. Se espera que este nuevo equipo dirija la empresa hacia un futuro más estable y próspero.
La presencia de la SEPI en Talgo ha allanado el visto bueno de los bancos, que han estado esperando con ansias la llegada de una inversión pública en la empresa. La inversión pública, liderada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, ofrece "una oportunidad favorable de inversión" y se ha explicado desde la compañía.
El proceso societario de Talgo ha sido complicado desde que se trascendió el interés del consorcio húngaro Ganz Mavag por hacerse con el 100% de la empresa. Sin embargo, el gobierno rechazó la opa en agosto de 2024, argumentando una cuestión de defensa de la seguridad nacional.
El acercamiento de diferentes empresas, como Skoda Transportación, Jupiter Wagon y la polaca Pesa, respondió a la decisión de venta de la participación de control en manos de la instrumental Pegaso. Sin embargo, el principio de acuerdo entre Pegaso y el consorcio vasco para la transmisión de un paquete que se queda por debajo del umbral de la opa obligatoria (30%) "abre una nueva etapa en la vida de Talgo", según afirma la empresa.
El proceso societario, que culminó en la entrada del consorcio vasco, ha sido complejo y agotador para la empresa. Durante este tiempo, "el desarrollo de la actividad ordinaria del Grupo Talgo se ha visto afectado de forma muy negativa", reconoce la propia empresa a través de un comunicado. La ausencia de un marco accionarial estable "ha generado reveses en la gestión y ha deteriorado de manera significativa la posición competitiva, económica y financiera de la Sociedad".
La entrada de Jainaga al frente de Talgo se espera que traiga consigo una nueva etapa en la vida de la empresa. Se espera la presentación de un nuevo plan industrial que ataje el problema de déficit de planta, un tema que ha estado afectando a la empresa durante años.
El consejo de administración de Talgo ha sido reducido a ocho posiciones a la espera de la entrada de Jainaga y otros nuevos accionistas. Se espera que este nuevo equipo dirija la empresa hacia un futuro más estable y próspero.
La presencia de la SEPI en Talgo ha allanado el visto bueno de los bancos, que han estado esperando con ansias la llegada de una inversión pública en la empresa. La inversión pública, liderada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, ofrece "una oportunidad favorable de inversión" y se ha explicado desde la compañía.
El proceso societario de Talgo ha sido complicado desde que se trascendió el interés del consorcio húngaro Ganz Mavag por hacerse con el 100% de la empresa. Sin embargo, el gobierno rechazó la opa en agosto de 2024, argumentando una cuestión de defensa de la seguridad nacional.
El acercamiento de diferentes empresas, como Skoda Transportación, Jupiter Wagon y la polaca Pesa, respondió a la decisión de venta de la participación de control en manos de la instrumental Pegaso. Sin embargo, el principio de acuerdo entre Pegaso y el consorcio vasco para la transmisión de un paquete que se queda por debajo del umbral de la opa obligatoria (30%) "abre una nueva etapa en la vida de Talgo", según afirma la empresa.