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Tailandia volvió a bombardear posiciones militares de Camboya, rompiendo el acuerdo de paz firmado en octubre pasado por el presidente estadounidense Donald Trump. El ataque aéreo llevó a nuevos desplazamientos de civiles en ambos países y ha reavivado las tensiones intermitentes que han caracterizado a la frontera entre Tailandia y Camboya durante décadas.
Según la Fuerza Aérea tailandesa, los bombardeos fueron una respuesta a acciones provocadoras de Camboya, que se cree que está reubicando unidades de combate y preparando elementos de apoyo en las zonas fronterizas disputadas. La parte camboyana denuncia que Tailandia es la agresora y que el gobierno tailandés busca provocar a su contraparte para justificar un cambio de actitud.
El acuerdo de paz firmado en octubre, conocido como el "acuerdo ampliado", había sido prometido por Trump durante una visita a Sudeste Asia en julio pasado. Sin embargo, poco después se reveló que la implementación del acuerdo había estado en riesgo debido a tensiones diplomáticas y disputas territoriales.
La reanudación de los bombardeos ha generado una fuerte reacción internacional. El primer ministro tailandés Anutin Charnvirakul ha asegurado que el gobierno llevará a cabo todas las operaciones militares necesarias para defender su país y proteger la seguridad pública, pero sin especificar qué acciones se toman.
La comunidad internacional ha pedido moderación y contención de las hostilidades. El primer ministro malayo Anwar Ibrahim ha recurrido a un llamado a la paz y a la calma en el conflicto, mientras que el gobierno japonés ha expresado su profunda preocupación por los acontecimientos y ha solicitado una "contención máxima" de Tailandia y Camboya.
La situación se ha vuelto cada vez más delicada en la frontera entre Tailandia y Camboya, que ha sido fuente de tensiones intermitentes durante décadas. Los bombardeos han provocado una nueva onda de desplazamientos de civiles y han reavivado las disputas territoriales que nunca se resolvieron.
Según la Fuerza Aérea tailandesa, los bombardeos fueron una respuesta a acciones provocadoras de Camboya, que se cree que está reubicando unidades de combate y preparando elementos de apoyo en las zonas fronterizas disputadas. La parte camboyana denuncia que Tailandia es la agresora y que el gobierno tailandés busca provocar a su contraparte para justificar un cambio de actitud.
El acuerdo de paz firmado en octubre, conocido como el "acuerdo ampliado", había sido prometido por Trump durante una visita a Sudeste Asia en julio pasado. Sin embargo, poco después se reveló que la implementación del acuerdo había estado en riesgo debido a tensiones diplomáticas y disputas territoriales.
La reanudación de los bombardeos ha generado una fuerte reacción internacional. El primer ministro tailandés Anutin Charnvirakul ha asegurado que el gobierno llevará a cabo todas las operaciones militares necesarias para defender su país y proteger la seguridad pública, pero sin especificar qué acciones se toman.
La comunidad internacional ha pedido moderación y contención de las hostilidades. El primer ministro malayo Anwar Ibrahim ha recurrido a un llamado a la paz y a la calma en el conflicto, mientras que el gobierno japonés ha expresado su profunda preocupación por los acontecimientos y ha solicitado una "contención máxima" de Tailandia y Camboya.
La situación se ha vuelto cada vez más delicada en la frontera entre Tailandia y Camboya, que ha sido fuente de tensiones intermitentes durante décadas. Los bombardeos han provocado una nueva onda de desplazamientos de civiles y han reavivado las disputas territoriales que nunca se resolvieron.