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Las víctimas de matrimonios forzados en Sudán se encuentran en Uganda, pero no son las únicas: miles de mujeres han sido obligadas a casarse con soldados paramilitares tras ser víctimas de violencia sexual. Muchas de ellas acogen sus recuerdos y esperanzas en un refugio en Kampala.
En el interior del refugio "The Rising Women", las sudanesas que huyen del matrimonio forzado y la violencia sexual viven con temor. Están intentando recuperar su vida mientras enfrentan los recuerdos de una guerra devastadora, que ha sido devastadora desde abril de 2023.
Fátima, una de las mujeres que vive en el refugio, describe cómo fue obligada a casarse después de ser testigo de la muerte de su hermano. Su nombre se mantiene desconocido para proteger su identidad.
Su experiencia es solo un ejemplo más de un patrón mucho más amplio. Desde que comenzó la guerra en abril de 2023, miles de mujeres sudanesas han visto sus vidas destrozadas. En las aldeas de Darfur y los distritos devastados de Jartum, las violaciones y los matrimonios forzados se convirtieron en armas frecuentes de guerra.
La organización Human Rights Watch ha recolectado testimonios que confirman estas agresiones, incluyendo mujeres obligadas a casarse con soldados paramilitares tras sufrir agresiones sexuales. Los abusos forman parte de un patrón sistemático de violencia utilizado para aterrorizar a las comunidades.
El refugio "The Rising Women" acoge actualmente a 45 mujeres que buscan protección y empoderamiento. Fue establecido en 2020 como una casa segura para supervivientes de violencia machista, pero ha expandido su alcance para incluir también víctimas de matrimonios forzados y violencia sexual.
Aunque las mujeres logran recuperar sus vidas, el refugio enfrenta desafíos de financiación debido a recortes presupuestarios. Algunas mujeres no tienen más espacio que dormir, ya que el refugio solo cuenta con 35 camas.
El gobierno sudanés ha sido criticado por su falta de acción frente al matrimonio forzado y la violencia sexual durante la guerra. La justicia sigue siendo imposible para muchas víctimas, debido a la inseguridad y el desplazamiento masivo.
Muchas mujeres han llegado a Uganda, que se ha convertido en un destino principal para quienes huyen de la guerra. El número de llegadas registradas desde Sudán alcanzó alrededor de 65.000 en finales de 2024, según Acnur, donde el 78% son mujeres y niñas.
En un informe reciente, la Iniciativa Estratégica para las Mujeres en el Cuerno de África indica que muchas de estas mujeres supervivientes viven en aislamiento social por miedo a la vergüenza y al rechazo de la comunidad.
En el interior del refugio "The Rising Women", las sudanesas que huyen del matrimonio forzado y la violencia sexual viven con temor. Están intentando recuperar su vida mientras enfrentan los recuerdos de una guerra devastadora, que ha sido devastadora desde abril de 2023.
Fátima, una de las mujeres que vive en el refugio, describe cómo fue obligada a casarse después de ser testigo de la muerte de su hermano. Su nombre se mantiene desconocido para proteger su identidad.
Su experiencia es solo un ejemplo más de un patrón mucho más amplio. Desde que comenzó la guerra en abril de 2023, miles de mujeres sudanesas han visto sus vidas destrozadas. En las aldeas de Darfur y los distritos devastados de Jartum, las violaciones y los matrimonios forzados se convirtieron en armas frecuentes de guerra.
La organización Human Rights Watch ha recolectado testimonios que confirman estas agresiones, incluyendo mujeres obligadas a casarse con soldados paramilitares tras sufrir agresiones sexuales. Los abusos forman parte de un patrón sistemático de violencia utilizado para aterrorizar a las comunidades.
El refugio "The Rising Women" acoge actualmente a 45 mujeres que buscan protección y empoderamiento. Fue establecido en 2020 como una casa segura para supervivientes de violencia machista, pero ha expandido su alcance para incluir también víctimas de matrimonios forzados y violencia sexual.
Aunque las mujeres logran recuperar sus vidas, el refugio enfrenta desafíos de financiación debido a recortes presupuestarios. Algunas mujeres no tienen más espacio que dormir, ya que el refugio solo cuenta con 35 camas.
El gobierno sudanés ha sido criticado por su falta de acción frente al matrimonio forzado y la violencia sexual durante la guerra. La justicia sigue siendo imposible para muchas víctimas, debido a la inseguridad y el desplazamiento masivo.
Muchas mujeres han llegado a Uganda, que se ha convertido en un destino principal para quienes huyen de la guerra. El número de llegadas registradas desde Sudán alcanzó alrededor de 65.000 en finales de 2024, según Acnur, donde el 78% son mujeres y niñas.
En un informe reciente, la Iniciativa Estratégica para las Mujeres en el Cuerno de África indica que muchas de estas mujeres supervivientes viven en aislamiento social por miedo a la vergüenza y al rechazo de la comunidad.