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Una mujer griega de 95 años logra su título de enfermería después de cuatro años de estudios, demostrando que nunca es tarde para cumplir un sueño. Sultana Gesou decidió volver a la escuela cuando tenía 91 años y ha logrado su objetivo gracias al programa de escuelas de segunda oportunidad.
Sultana recuerda que desde su infancia tuvo el sueño de ser enfermera, pero las circunstancias de su vida en ese momento la impidieron estudiar. "Quería aprender, no quedarme sin educación y poder ofrecer algo a los demás", expresó emocionada.
La mujer se matriculó en una escuela de segunda oportunidad y comenzó de nuevo rodeada de compañeros más jóvenes. Aunque inicialmente le costó adaptarse, su empeño y la ayuda de profesores y amigos le permitieron avanzar paso a paso hasta conseguir su título.
Sultana no solo logró terminar la secundaria, sino también obtener el título de enfermería, algo que pocos imaginaron posible a su edad. Su esfuerzo se ha convertido en un ejemplo inspirador para cientos de personas que retoman los estudios en edad adulta.
La clave de Sultana es "no existe el 'no puedo', solo existe el 'quiero'", reafirma como lema, convencida de que la educación es una herramienta de libertad. Su historia recuerda que nunca es tarde para empezar de nuevo y que los sueños siguen siendo alcanzables si se mantiene la voluntad de aprender.
Con su diploma en la mano, Sultana se ha transformado en un símbolo de perseverancia y esperanza. Sus logros demuestran que a cualquier edad se puede cambiar el curso de la vida y que con determinación y empeño, es posible cumplir los sueños más audaces.
Sultana recuerda que desde su infancia tuvo el sueño de ser enfermera, pero las circunstancias de su vida en ese momento la impidieron estudiar. "Quería aprender, no quedarme sin educación y poder ofrecer algo a los demás", expresó emocionada.
La mujer se matriculó en una escuela de segunda oportunidad y comenzó de nuevo rodeada de compañeros más jóvenes. Aunque inicialmente le costó adaptarse, su empeño y la ayuda de profesores y amigos le permitieron avanzar paso a paso hasta conseguir su título.
Sultana no solo logró terminar la secundaria, sino también obtener el título de enfermería, algo que pocos imaginaron posible a su edad. Su esfuerzo se ha convertido en un ejemplo inspirador para cientos de personas que retoman los estudios en edad adulta.
La clave de Sultana es "no existe el 'no puedo', solo existe el 'quiero'", reafirma como lema, convencida de que la educación es una herramienta de libertad. Su historia recuerda que nunca es tarde para empezar de nuevo y que los sueños siguen siendo alcanzables si se mantiene la voluntad de aprender.
Con su diploma en la mano, Sultana se ha transformado en un símbolo de perseverancia y esperanza. Sus logros demuestran que a cualquier edad se puede cambiar el curso de la vida y que con determinación y empeño, es posible cumplir los sueños más audaces.