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Zakaria Bouatlawi, un joven de Larache con una vida tranquila y apacible, desapareció sin dejar rastro el 22 de agosto del año pasado. Aunque inicialmente se pensó que se había ido de viaje con amigos, la verdad era mucho más compleja.
El padre del joven le dio dinero para disfrutar de unos días fuera, pero lo que nadie sabía es que Zakaria tenía planes mucho más ambiciosos. Después de dejar atrás su hogar, se desplazó a Castillejos y continuó hacia Ceuta, un viaje que nunca debería haber sido necesario.
Aún hoy en día, más de un año después de su partida, la familia Bouatlawi no ha recibido ninguna pista sobre el paradero de Zakaria. La policía marroquí ha sido consultada, pero las respuestas han sido monótonas y carecidas de detalles.
La madre de Zakaria está desesperada por encontrar a su hijo y no ha dejado un solo día sin llorar. "Mi madre está muy enferma", dice la hermana de Zakaria. "Llora frecuentemente. Desea dar con él lo antes posible". La situación es desesperante tanto física como mentalmente.
El joven Zakaria era tranquilo y alegre, con un corazón bondadoso que le hacía amar a todos. Era un buen estudiante y su intención era convertirse en mecánico. Sin embargo, en un giro inesperado de la vida, decidió irse sin dejar rastro.
La familia Bouatlawi se siente sola y ansiosa por encontrar a Zakaria. "Compartimos sus recuerdos", dice la hermana del joven. "Es un hombre joven. Tiene 16 años. Tengo miedo de que le hagan daño". Esperan que logren encontrarlo y darle una vida tranquila como antes.
La desaparición de Zakaria es un recordatorio sombrío de cómo la vida puede cambiar en seco y sin previo aviso. La familia Bouatlawi no se rinde y seguirá buscando a su hijo hasta que lo encuentren, sin importar el costo o el tiempo que le tome.
El padre del joven le dio dinero para disfrutar de unos días fuera, pero lo que nadie sabía es que Zakaria tenía planes mucho más ambiciosos. Después de dejar atrás su hogar, se desplazó a Castillejos y continuó hacia Ceuta, un viaje que nunca debería haber sido necesario.
Aún hoy en día, más de un año después de su partida, la familia Bouatlawi no ha recibido ninguna pista sobre el paradero de Zakaria. La policía marroquí ha sido consultada, pero las respuestas han sido monótonas y carecidas de detalles.
La madre de Zakaria está desesperada por encontrar a su hijo y no ha dejado un solo día sin llorar. "Mi madre está muy enferma", dice la hermana de Zakaria. "Llora frecuentemente. Desea dar con él lo antes posible". La situación es desesperante tanto física como mentalmente.
El joven Zakaria era tranquilo y alegre, con un corazón bondadoso que le hacía amar a todos. Era un buen estudiante y su intención era convertirse en mecánico. Sin embargo, en un giro inesperado de la vida, decidió irse sin dejar rastro.
La familia Bouatlawi se siente sola y ansiosa por encontrar a Zakaria. "Compartimos sus recuerdos", dice la hermana del joven. "Es un hombre joven. Tiene 16 años. Tengo miedo de que le hagan daño". Esperan que logren encontrarlo y darle una vida tranquila como antes.
La desaparición de Zakaria es un recordatorio sombrío de cómo la vida puede cambiar en seco y sin previo aviso. La familia Bouatlawi no se rinde y seguirá buscando a su hijo hasta que lo encuentren, sin importar el costo o el tiempo que le tome.