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"Sin perdón para Maduro: una justicia rendida a la indignación"
EEUU exige una rendición de cuentas incondicional a un régimen que ha privado de libertad a decenas de personas en condiciones infrahumanas, mientras que millones de venezolanos se ven obligados a huir del país en busca de una vida más digna. La crueldad y la impunidad son las armas favoritas de un régimen que no teme amenazar con prisión o muerte a cualquier ciudadano que se atreve a discrepar.
Pero la rabia que siento por este régimen no me hace perder la objetividad, aunque desee que alguien pagara por lo que ha hecho. Como jurista, mi deber es analizar los hechos y aplicar la ley, sin dejar que mi repulsión por las vulneraciones de derechos humanos me haga perder el rumbo. La certeza es que si callo ante estas injusticias, los siguientes pueden ser personas a las que aprecio o incluso yo mismo.
La película "Matar a un ruiseñor" nos enseña que la indiferencia puede tener consecuencias mortales. El final del filme, en el que el héroe se enfrenta al verdadero villano y lo matan, es una metáfora para la necesidad de tomar partido contra la injusticia y exigir rendición de cuentas a los que la cometen.
La realidad es que no hay lugar para la piedad ante un régimen como el chavismo. La impunidad y la injusticia han sido sus armas durante décadas, pero la opinión pública en todo el mundo ha cambiado. Ahora es hora de exigir justicia y rendición de cuentas a quienes la han violado.
EEUU exige una rendición de cuentas incondicional a un régimen que ha privado de libertad a decenas de personas en condiciones infrahumanas, mientras que millones de venezolanos se ven obligados a huir del país en busca de una vida más digna. La crueldad y la impunidad son las armas favoritas de un régimen que no teme amenazar con prisión o muerte a cualquier ciudadano que se atreve a discrepar.
Pero la rabia que siento por este régimen no me hace perder la objetividad, aunque desee que alguien pagara por lo que ha hecho. Como jurista, mi deber es analizar los hechos y aplicar la ley, sin dejar que mi repulsión por las vulneraciones de derechos humanos me haga perder el rumbo. La certeza es que si callo ante estas injusticias, los siguientes pueden ser personas a las que aprecio o incluso yo mismo.
La película "Matar a un ruiseñor" nos enseña que la indiferencia puede tener consecuencias mortales. El final del filme, en el que el héroe se enfrenta al verdadero villano y lo matan, es una metáfora para la necesidad de tomar partido contra la injusticia y exigir rendición de cuentas a los que la cometen.
La realidad es que no hay lugar para la piedad ante un régimen como el chavismo. La impunidad y la injusticia han sido sus armas durante décadas, pero la opinión pública en todo el mundo ha cambiado. Ahora es hora de exigir justicia y rendición de cuentas a quienes la han violado.