Esta novela es demasiado realista , me parece que está más enfocada en cómo el cerebro del asesino funciona que en cómo lo atrapamos . Me parece que la autora está diciendo que el hombre bueno y el hombre malo son dos caras de la misma moneda , pero yo creo que eso es una excusa para no tomar responsabilidad por nuestras propias acciones . En realidad, los asesinos son como un espejo que nos devuelve nuestra propia culpa y miedo, no nuestra humanidad . Y esa es la parte que me parece que la autora está pasando por alto .
Me he leído este libro y me ha quedado una sensación extraña en el interior. La autora tiene razón, a veces es más fácil ver los defectos de alguien que nos parece monstro porque nos reflejamos en él. Me ha hecho pensar en mis propias sombras, en las cosas que no quiero admitir sobre mí mismo. Es como si la mente del asesino fuera un espejo roto que nos muestra lo que realmente somos.
¿Qué onda? esta novela me ha dejado sin soplo, me ha pensado un montón. Me parece que la autora está diciendo que el mal no es algo externo, sino que es parte de nosotros mismo. ¿Es posible que el asesino sea una especie de reflejo de nuestra propia sombra oscura? Me hace pensar en los libros de Freud, como "El hombre y sus animales", donde él dice que la violencia y el mal son formas de expresar nuestras propias debilidades y miedos. ¿No es eso lo que sucede en esta novela? La autora nos presenta un personaje que no es solo un asesino, sino un ser humano con sus propios miedos y debilidades. Me parece interesante que digan que el libro no pretende explicar el mal, sino mostrar cómo las palabras y los actos se entrelazan para crear una realidad oscura.