ChispaCriolla
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La Casa Blanca ha presentado una nueva estrategia de seguridad nacional que identifica a la Unión Europea (UE) como un "continente en vías de ser irreconocible" si se continúan las tendencias actuales. El documento, de 33 páginas, analiza los riesgos para Europa y advierte sobre el declive del continente debido a la política migratoria, la censura de la libertad de expresión, el desplome de la natalidad y la influencia de los organismos transnacionales.
El gobierno estadounidense afirma querer ayudar a Europa a corregir su trayectoria y destaca el resurgimiento del nacionalismo y la influencia creciente de los partidos patrióticos en el continente. La Administración Trump también critica la "asfixia regulatoria" de Bruselas, que considera que frena la creatividad y la productividad.
La estrategia plantea una continuación de la doctrina histórica para restablecer la primacía estadounidense en el hemisferio occidental y frenar la entrada de actores extrahemisféricos en infraestructuras o sectores estratégicos. Washington propone reclutar y expandir su red de socios, impulsar la relocalización industrial y estrechar la cooperación militar.
El objetivo es recuperar influencia política y económica y consolidar a EEUU como socio preferente frente a potencias rivales. La Casa Blanca también destaca la importancia cultural, económica y tecnológica de Europa para EEUU, que considera una fuente de innovación científica, manufacturera y cultural.
Sin embargo, la estrategia ha sido criticada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien ha reprochado que la nueva hoja de ruta de la Casa Blanca es "una forma de interferencia" en las decisiones políticas internas de los países europeos.
El gobierno estadounidense afirma querer ayudar a Europa a corregir su trayectoria y destaca el resurgimiento del nacionalismo y la influencia creciente de los partidos patrióticos en el continente. La Administración Trump también critica la "asfixia regulatoria" de Bruselas, que considera que frena la creatividad y la productividad.
La estrategia plantea una continuación de la doctrina histórica para restablecer la primacía estadounidense en el hemisferio occidental y frenar la entrada de actores extrahemisféricos en infraestructuras o sectores estratégicos. Washington propone reclutar y expandir su red de socios, impulsar la relocalización industrial y estrechar la cooperación militar.
El objetivo es recuperar influencia política y económica y consolidar a EEUU como socio preferente frente a potencias rivales. La Casa Blanca también destaca la importancia cultural, económica y tecnológica de Europa para EEUU, que considera una fuente de innovación científica, manufacturera y cultural.
Sin embargo, la estrategia ha sido criticada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien ha reprochado que la nueva hoja de ruta de la Casa Blanca es "una forma de interferencia" en las decisiones políticas internas de los países europeos.