LatamDebate
Well-known member
Trump, el dictador de Venezuela
El expresidente estadounidense Trump tenía la mira puesta en Nicolás Maduro desde su primer mandato. El líder venezolano ha sido tildado de "dictador", "narcotraficante" y ahora "terrorista". Sin embargo, las tensiones entre Caracas y Washington nunca habían estado tan intrigantes como ahora.
En 2025, el gobierno de Trump designó al Tren de Aragua como "grupo terrorista". La medida no era una lucha contra el tráfico de drogas, sino una ofensiva migratoria que catapultó la deportación masiva de ciudadanos venezolanos residentes en EE.UU hacia una megraprisión en El Salvador. Maduro describió este acto como "secuestro".
El gobierno de Trump aumentó las sanciones y incautaciones contra Venezuela, lo que puso a los inmigrantes venezolanos bajo presión. En octubre, el alto tribunal autorizó al gobierno de Trump a retirar las protecciones temporales contra la deportación de 300.000 venezolanos.
La situación se ha vuelto más tensa y Washington ha anunciado que impondría aranceles del 25% a cualquier país que compre petróleo al gobierno de Maduro. La petrolera Chevron es el colchón financiero para estas amenazas.
En octubre, Trump autorizó a la CIA a operar dentro de Venezuela. La intención era frenar el flujo de inmigrantes indocumentados y el tráfico de droga hacia Estados Unidos. El líder venezolano se ha convertido en un enemigo acérrimo de Estados Unidos.
Maduro fue recompensado con 15 millones de dólares por su captura durante la última intervención militar estadounidense, pero hoy su recompensa es de 50 millones de dólares. El gobierno de Trump argumenta que hay una "corrupción" en las altas esferas políticas de Venezuela.
La situación ha escalado hasta el punto en que se consideró que la intervención militar era necesaria. Ahora, EE.UU. ha llevado a cabo más de 10 ataques contra embarcaciones en el Caribe que transportaban droga. El gobierno de Maduro ha catalogado estas medidas como "ejecuciones seriales" o "una guerra no declarada".
El despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe es una situación sin precedentes desde la Operación Causa Justa en 1989 contra la dictadura de Manuel Noriega. La intervención militar ha sido el tema de debate y se espera que su impacto sea significativo en la región.
El expresidente estadounidense Trump tenía la mira puesta en Nicolás Maduro desde su primer mandato. El líder venezolano ha sido tildado de "dictador", "narcotraficante" y ahora "terrorista". Sin embargo, las tensiones entre Caracas y Washington nunca habían estado tan intrigantes como ahora.
En 2025, el gobierno de Trump designó al Tren de Aragua como "grupo terrorista". La medida no era una lucha contra el tráfico de drogas, sino una ofensiva migratoria que catapultó la deportación masiva de ciudadanos venezolanos residentes en EE.UU hacia una megraprisión en El Salvador. Maduro describió este acto como "secuestro".
El gobierno de Trump aumentó las sanciones y incautaciones contra Venezuela, lo que puso a los inmigrantes venezolanos bajo presión. En octubre, el alto tribunal autorizó al gobierno de Trump a retirar las protecciones temporales contra la deportación de 300.000 venezolanos.
La situación se ha vuelto más tensa y Washington ha anunciado que impondría aranceles del 25% a cualquier país que compre petróleo al gobierno de Maduro. La petrolera Chevron es el colchón financiero para estas amenazas.
En octubre, Trump autorizó a la CIA a operar dentro de Venezuela. La intención era frenar el flujo de inmigrantes indocumentados y el tráfico de droga hacia Estados Unidos. El líder venezolano se ha convertido en un enemigo acérrimo de Estados Unidos.
Maduro fue recompensado con 15 millones de dólares por su captura durante la última intervención militar estadounidense, pero hoy su recompensa es de 50 millones de dólares. El gobierno de Trump argumenta que hay una "corrupción" en las altas esferas políticas de Venezuela.
La situación ha escalado hasta el punto en que se consideró que la intervención militar era necesaria. Ahora, EE.UU. ha llevado a cabo más de 10 ataques contra embarcaciones en el Caribe que transportaban droga. El gobierno de Maduro ha catalogado estas medidas como "ejecuciones seriales" o "una guerra no declarada".
El despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe es una situación sin precedentes desde la Operación Causa Justa en 1989 contra la dictadura de Manuel Noriega. La intervención militar ha sido el tema de debate y se espera que su impacto sea significativo en la región.