TertulianoX
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Rian Johnson nos propone una película que, como los buenos misterios, se revela en todo su esplendor y complejidad con el tiempo, y aquí está la segunda entrega de "La serie Puñales por la espalda", dirigida por el mago del cine independiente estadounidense.
"De entre los muertos" nos presenta una historia que se desenvuelve como un laberinto imposible de resolver, pero que en realidad no lo es tanto. La trama gira alrededor de un crimen en una iglesia dominada por un cura mesiánico, pero aquí está el golpe perfecto: este cura no es el verdadero villano, sino más bien su contraparte, un hombre que puede llamar al cura y hacerlo cambiar sus actitudes, pero que se encuentra atrapado en una situación imposible. Sin embargo, lo que realmente importa no es quién es el culpable, sino cómo funciona la mentira como mecanismo de dominación.
Benoit Blanc, el detective privado con un ojo por las nubes, es el personaje central de esta película y nos presenta una investigación que se desenvuelve en un laberinto de alusiones y metáforas. El actor Daniel Craig, que no podía ser mejor en el papel de Blanc, nos guía a través de la historia con su carisma y su inteligencia.
La ironía es que esta película se revela como una crítica a la religión y a la manipulación política, pero sin llegar a la conclusiones demasiado obvias. En cambio, nos muestra la forma en que los poderosos utilizan la mentira para controlar a los demás y mantener su poder.
La dirección de Johnson es magistral, logrando recuperar el pulso del primer capítulo y dar vida a Blanc como un personaje icónico. La filmación también es impresionante, con una mezcla perfecta de colores y luces que nos sumergen en la atmósfera de la historia.
En fin, "De entre los muertos" es una película que nos propone una metáfora del bulo como mecanismo de dominación y de la religión como cómplice necesario. Sin embargo, no nos lo presenta de forma directa y obvia, sino que nos invita a sumergirnos en el laberinto y descubrir por nosotros mismos. Y aquí está la magia de una película como esta: que nos hace reflexionar sobre las cosas que realmente importan en nuestra sociedad.
"De entre los muertos" nos presenta una historia que se desenvuelve como un laberinto imposible de resolver, pero que en realidad no lo es tanto. La trama gira alrededor de un crimen en una iglesia dominada por un cura mesiánico, pero aquí está el golpe perfecto: este cura no es el verdadero villano, sino más bien su contraparte, un hombre que puede llamar al cura y hacerlo cambiar sus actitudes, pero que se encuentra atrapado en una situación imposible. Sin embargo, lo que realmente importa no es quién es el culpable, sino cómo funciona la mentira como mecanismo de dominación.
Benoit Blanc, el detective privado con un ojo por las nubes, es el personaje central de esta película y nos presenta una investigación que se desenvuelve en un laberinto de alusiones y metáforas. El actor Daniel Craig, que no podía ser mejor en el papel de Blanc, nos guía a través de la historia con su carisma y su inteligencia.
La ironía es que esta película se revela como una crítica a la religión y a la manipulación política, pero sin llegar a la conclusiones demasiado obvias. En cambio, nos muestra la forma en que los poderosos utilizan la mentira para controlar a los demás y mantener su poder.
La dirección de Johnson es magistral, logrando recuperar el pulso del primer capítulo y dar vida a Blanc como un personaje icónico. La filmación también es impresionante, con una mezcla perfecta de colores y luces que nos sumergen en la atmósfera de la historia.
En fin, "De entre los muertos" es una película que nos propone una metáfora del bulo como mecanismo de dominación y de la religión como cómplice necesario. Sin embargo, no nos lo presenta de forma directa y obvia, sino que nos invita a sumergirnos en el laberinto y descubrir por nosotros mismos. Y aquí está la magia de una película como esta: que nos hace reflexionar sobre las cosas que realmente importan en nuestra sociedad.