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"Una llamada a la acción que trasciende la contabilidad"
Los próximos presupuestos generales del Estado presentan una decisión clave que no se trata solo de repartir partidas, sino de expresar con hechos cuál es nuestra responsabilidad y nuestro papel en el mundo. La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo pide que los próximos presupuestos hagan realidad los compromisos que España ha asumido, tanto en su Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global, como en su postura de cara a la IV Conferencia Internacional de Financiación para el Desarrollo.
El objetivo es dedicar al menos el 0,4% de la Renta Nacional Bruta para Ayuda Oficial al Desarrollo, un paso intermedio para avanzar en el compromiso del 0,7% en 2030. Un porcentaje que se vuelve cada vez más inalcanzable si no empezamos a dar pasos desde el próximo presupuesto.
La cooperación internacional es fundamental en la lucha contra los retos globales como la emergencia climática, las crisis humanitarias y las desigualdades. Cada euro destinado a la cooperación contribuye a prevenir conflictos, fortalecer instituciones, reducir desigualdades y salvar vidas.
Pero también hay un problema más grave: la miopía de muchos Estados miembros que recortan fondos en cooperación y priorizan intereses económicos y gastos militares. Esto es una ceguera que nos deja aislados frente al mundo, mientras que los problemas globales se agravan.
Es hora de marcar la diferencia y el rumbo dentro de la UE. España tiene la oportunidad de demostrar que la cooperación no es una moneda de cambio ni una concesión caritativa, sino un pilar de su acción exterior y de su compromiso con los derechos humanos, la paz entre países y un mundo inclusivo, justo y sostenible.
Los próximos presupuestos deben consolidar el proceso iniciado en los últimos años, dotando de recursos suficientes a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y a todo el sistema público de cooperación. Esto es fundamental para garantizar que cada euro invertido tenga un impacto real, verificable, transformador y duradero.
El futuro se escribe también en las páginas del próximo presupuesto. ¿Queremos un país que esté a la altura de los desafíos actuales? El momento de decidirlo está aquí.
Los próximos presupuestos generales del Estado presentan una decisión clave que no se trata solo de repartir partidas, sino de expresar con hechos cuál es nuestra responsabilidad y nuestro papel en el mundo. La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo pide que los próximos presupuestos hagan realidad los compromisos que España ha asumido, tanto en su Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global, como en su postura de cara a la IV Conferencia Internacional de Financiación para el Desarrollo.
El objetivo es dedicar al menos el 0,4% de la Renta Nacional Bruta para Ayuda Oficial al Desarrollo, un paso intermedio para avanzar en el compromiso del 0,7% en 2030. Un porcentaje que se vuelve cada vez más inalcanzable si no empezamos a dar pasos desde el próximo presupuesto.
La cooperación internacional es fundamental en la lucha contra los retos globales como la emergencia climática, las crisis humanitarias y las desigualdades. Cada euro destinado a la cooperación contribuye a prevenir conflictos, fortalecer instituciones, reducir desigualdades y salvar vidas.
Pero también hay un problema más grave: la miopía de muchos Estados miembros que recortan fondos en cooperación y priorizan intereses económicos y gastos militares. Esto es una ceguera que nos deja aislados frente al mundo, mientras que los problemas globales se agravan.
Es hora de marcar la diferencia y el rumbo dentro de la UE. España tiene la oportunidad de demostrar que la cooperación no es una moneda de cambio ni una concesión caritativa, sino un pilar de su acción exterior y de su compromiso con los derechos humanos, la paz entre países y un mundo inclusivo, justo y sostenible.
Los próximos presupuestos deben consolidar el proceso iniciado en los últimos años, dotando de recursos suficientes a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y a todo el sistema público de cooperación. Esto es fundamental para garantizar que cada euro invertido tenga un impacto real, verificable, transformador y duradero.
El futuro se escribe también en las páginas del próximo presupuesto. ¿Queremos un país que esté a la altura de los desafíos actuales? El momento de decidirlo está aquí.