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"¿Por qué odiamos tanto a Kim Kardashian?"
Si te sientes cansada, intenta poner todo en perspectiva pensando en lo estresada que está Kim Kardashian. Suena irónico pero no lo es. Con solo 45 años cronológicos pero 35 años bioquímicos, esta mujer abre una sucursal de su marca de ropa interior, salva a algún hombre del corredor de la muerte y vuela a República Dominicana para posar en bikini con faringitis estreptocócica y 40º de fiebre mientras organiza los cumpleaños temáticos de varios familiares.
Yo que colapso ante la mera noción de organizarme para la Nochebuena este año, que no soy capaz ni de enmarcar los cuadros que yacen por los suelos de mi apartamento desde hace una década. ¡No puedo evitar sentir una admiración reverencial hacia ella y toda su familia!
Posiblemente sea la única en pensar así. La nueva temporada de su reality se ha desvelado que a Kim le detectaron un aneurisma cerebral. Ante la noticia, las redes sociales explotaron con comentarios propios de las víctimas de estafa de Bernie Maddox.
"¿Un aneurisma? Bah, pues yo tengo dos", escribió alguien. Mientras que otro comentarista señaló: "Si tuviera el sueldo de Kim también manejaría un imperio de ropa moldeadora mientras estudio Derecho y protagonizo una serie de Ryan Murphy entre reuniones con sus abogados sobre un ex presidiario que ha puesto precio a su cabeza".
La verdad es que Kim Kardashian no puede escapar de la ira de las masas. Su nivel de fama y poder provoca que esté castigada sin compasión en aeternum. La pena tras la muerte de Diane Keaton fue enorme y generalizada, pero Kim Kardashian es un caso aparte.
¿Elegimos comparecernos con ella por juicio moral? ¿Por su patrimonio neto? Las matemáticas de la empatía selectiva son las que nos llevan a decir: "Te está bien empleado, rico de mierda" cuando alguien tiene más dinero en el banco.
Si te sientes cansada, intenta poner todo en perspectiva pensando en lo estresada que está Kim Kardashian. Suena irónico pero no lo es. Con solo 45 años cronológicos pero 35 años bioquímicos, esta mujer abre una sucursal de su marca de ropa interior, salva a algún hombre del corredor de la muerte y vuela a República Dominicana para posar en bikini con faringitis estreptocócica y 40º de fiebre mientras organiza los cumpleaños temáticos de varios familiares.
Yo que colapso ante la mera noción de organizarme para la Nochebuena este año, que no soy capaz ni de enmarcar los cuadros que yacen por los suelos de mi apartamento desde hace una década. ¡No puedo evitar sentir una admiración reverencial hacia ella y toda su familia!
Posiblemente sea la única en pensar así. La nueva temporada de su reality se ha desvelado que a Kim le detectaron un aneurisma cerebral. Ante la noticia, las redes sociales explotaron con comentarios propios de las víctimas de estafa de Bernie Maddox.
"¿Un aneurisma? Bah, pues yo tengo dos", escribió alguien. Mientras que otro comentarista señaló: "Si tuviera el sueldo de Kim también manejaría un imperio de ropa moldeadora mientras estudio Derecho y protagonizo una serie de Ryan Murphy entre reuniones con sus abogados sobre un ex presidiario que ha puesto precio a su cabeza".
La verdad es que Kim Kardashian no puede escapar de la ira de las masas. Su nivel de fama y poder provoca que esté castigada sin compasión en aeternum. La pena tras la muerte de Diane Keaton fue enorme y generalizada, pero Kim Kardashian es un caso aparte.
¿Elegimos comparecernos con ella por juicio moral? ¿Por su patrimonio neto? Las matemáticas de la empatía selectiva son las que nos llevan a decir: "Te está bien empleado, rico de mierda" cuando alguien tiene más dinero en el banco.