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El hotel Reúma, ese edificio extraño y exótico que se encuentra a los pies de la Alhambra, sigue siendo un cuerpo enigma en su entorno. Nacido en 1910 con el nombre de hotel Bosques de la Alhambra, este edificio de 125 metros cuadrados y tres plantas, coronado por un peculiar tejado de zinc, ha sido testigo de numerosas transformaciones a lo largo del siglo XX.
La historia de este hotel es una verdadera paradoja. Fue cerrado en apenas dos años después de su inauguración debido a la humedad y el frío del bosque donde se encuentra ubicado. Los granadinos, sin embargo, no tardaron en bautizarlo como "hotel Reúma" o "casa de la maleta", por su apariencia única.
A lo largo de los años, el hotel ha tenido distintos usos y propietarios. En 2000, fue adquirido por el Patronato de la Alhambra por un precio de 130 millones de pesetas (780.000 euros), con la intención de demolerlo y abrir un paseo en la ribera del río Darro.
Sin embargo, en 2004, María del Mar Villafranca asumió la dirección de la Alhambra y decidió recuperar el edificio, considerándolo una parte importante de la identidad de ese borde de la Alhambra. La idea era darle a la Alhambra un centro de interpretación que conectara con la ciudad y sus palacios.
Hoy en día, el hotel Reúma está en proceso de rehabilitación, gracias al plan director del Patronato de la Alhambra, que busca preservar este edificio histórico. La arquitecta Blanca del Espino Hidalgo explica que la sociedad granadina ha interiorizado la presencia del hotel como un elemento natural del entorno.
Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta decisión. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha emitido un informe en el que solicita la demolición del edificio, considerándolo una construcción de pésima calidad y "en cualquier otro sitio, nadie se hubiera preocupado por él".
El arqueólogo Ángel Rodríguez Aguilera recuerda que siempre ha habido construcciones relacionadas con la acequia de Romayla en la colina, pero solo el hotel Reúma se mantiene en su lugar. La idea de dejar este bosque libre de edificaciones para que la Alhambra luzca en todo su esplendor no es nueva, y ha sido considerada en varias ocasiones a lo largo de la historia.
En resumen, el hotel Reúma sigue siendo un cuerpo extraño y exótico en su entorno, pero también un elemento importante de la identidad cultural de Granada. Su rehabilitación es un debate en curso que busca equilibrar la preservación del patrimonio con la necesidad de adaptarse a las necesidades actuales.
La historia de este hotel es una verdadera paradoja. Fue cerrado en apenas dos años después de su inauguración debido a la humedad y el frío del bosque donde se encuentra ubicado. Los granadinos, sin embargo, no tardaron en bautizarlo como "hotel Reúma" o "casa de la maleta", por su apariencia única.
A lo largo de los años, el hotel ha tenido distintos usos y propietarios. En 2000, fue adquirido por el Patronato de la Alhambra por un precio de 130 millones de pesetas (780.000 euros), con la intención de demolerlo y abrir un paseo en la ribera del río Darro.
Sin embargo, en 2004, María del Mar Villafranca asumió la dirección de la Alhambra y decidió recuperar el edificio, considerándolo una parte importante de la identidad de ese borde de la Alhambra. La idea era darle a la Alhambra un centro de interpretación que conectara con la ciudad y sus palacios.
Hoy en día, el hotel Reúma está en proceso de rehabilitación, gracias al plan director del Patronato de la Alhambra, que busca preservar este edificio histórico. La arquitecta Blanca del Espino Hidalgo explica que la sociedad granadina ha interiorizado la presencia del hotel como un elemento natural del entorno.
Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta decisión. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha emitido un informe en el que solicita la demolición del edificio, considerándolo una construcción de pésima calidad y "en cualquier otro sitio, nadie se hubiera preocupado por él".
El arqueólogo Ángel Rodríguez Aguilera recuerda que siempre ha habido construcciones relacionadas con la acequia de Romayla en la colina, pero solo el hotel Reúma se mantiene en su lugar. La idea de dejar este bosque libre de edificaciones para que la Alhambra luzca en todo su esplendor no es nueva, y ha sido considerada en varias ocasiones a lo largo de la historia.
En resumen, el hotel Reúma sigue siendo un cuerpo extraño y exótico en su entorno, pero también un elemento importante de la identidad cultural de Granada. Su rehabilitación es un debate en curso que busca equilibrar la preservación del patrimonio con la necesidad de adaptarse a las necesidades actuales.