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En el entorno urbano de Madrid, se ha formado una pareja estable que decide vivir separada. Carolina Osorio y Pablo Zapata son un ejemplo clásico del modelo LAT (Vivir Aparte Juntos), donde la relación se mantiene fuerte pero sin compartir hogar.
Se conocieron cinco años atrás en la aplicación de citas, durante el pico de la pandemia, y desde entonces han vivido una vida intensa que les ha permitido mantener su relación en auge, aunque no en un entorno familiar. Ambos cuentan que, desde el principio, lo fundamental fue acordar no vivir juntos y que esta decisión les ha ayudado a mantener su relación sin problemas.
"La convivencia sería para nosotros como una relación distorsionada", explica Carolina. "A mí me gusta mi independencia, a él le encanta la suya". Ambos tienen sus hogares separados, lo que les permite tener su espacio personal y vivir la vida a su ritmo.
La pareja se conoce en un bar de Lavapiés, donde siempre acuden para reunirse. Son una de las muchas parejas que han optado por el modelo LAT debido a diferentes razones.
"Para mí no sería real la convivencia", admite Pablo Zapata, el novio de Carolina.
Entre las motivaciones más comunes se encuentran la independencia personal y el deseo de mantener su vida familiar. Las parejas que han decidido no vivir juntas pueden tener diferentes motivos para hacerlo, desde el deseo de mantener la libertad hasta el hecho de que ya estén en una relación estable.
En los últimos años, se ha ido fortaleciendo el concepto de pareja LAT, lo que está cambiando la forma en que las personas entienden y viven sus relaciones.
"La pareja como se conocía antes está en desuso", explica Marisa Blanco. Esta mujer, casada con José desde hace casi dos décadas, sigue viviendo en Madrid, aunque su pareja siempre ha estado en Ibiza.
Su relación fue una aventura que arrancó después de la infidelidad del marido de ella con el amante de ella: "Fuimos muchos años amantes". Cuando Marisa y José se conocieron, eran ambas casadas. El deseo de vivir juntas nunca cuajó, porque el trabajo de José estaba en la isla y ella tenía hijos.
"Para mí lo mejor es la libertad", confiesa Marisa Blanco.
Un estudio sobre parejas LAT ha encontrado que hay cinco tipos de parejas que no viven juntas. Hay las que no viven juntos debido a su edad, o por no tener capacidad económica para vivir juntas.
El modelo LAT está desafiando la idea tradicional de pareja y cómo se entiende el amor y la relación. Se están haciendo más comunes las parejas que optan por mantener su independencia y su espacio personal en la vida familiar.
Esos cambios también tienen un impacto económico, ya que vivir separadas supone tener dos hogares y una mayor estabilidad financiera para ambas partes de la pareja.
Se conocieron cinco años atrás en la aplicación de citas, durante el pico de la pandemia, y desde entonces han vivido una vida intensa que les ha permitido mantener su relación en auge, aunque no en un entorno familiar. Ambos cuentan que, desde el principio, lo fundamental fue acordar no vivir juntos y que esta decisión les ha ayudado a mantener su relación sin problemas.
"La convivencia sería para nosotros como una relación distorsionada", explica Carolina. "A mí me gusta mi independencia, a él le encanta la suya". Ambos tienen sus hogares separados, lo que les permite tener su espacio personal y vivir la vida a su ritmo.
La pareja se conoce en un bar de Lavapiés, donde siempre acuden para reunirse. Son una de las muchas parejas que han optado por el modelo LAT debido a diferentes razones.
"Para mí no sería real la convivencia", admite Pablo Zapata, el novio de Carolina.
Entre las motivaciones más comunes se encuentran la independencia personal y el deseo de mantener su vida familiar. Las parejas que han decidido no vivir juntas pueden tener diferentes motivos para hacerlo, desde el deseo de mantener la libertad hasta el hecho de que ya estén en una relación estable.
En los últimos años, se ha ido fortaleciendo el concepto de pareja LAT, lo que está cambiando la forma en que las personas entienden y viven sus relaciones.
"La pareja como se conocía antes está en desuso", explica Marisa Blanco. Esta mujer, casada con José desde hace casi dos décadas, sigue viviendo en Madrid, aunque su pareja siempre ha estado en Ibiza.
Su relación fue una aventura que arrancó después de la infidelidad del marido de ella con el amante de ella: "Fuimos muchos años amantes". Cuando Marisa y José se conocieron, eran ambas casadas. El deseo de vivir juntas nunca cuajó, porque el trabajo de José estaba en la isla y ella tenía hijos.
"Para mí lo mejor es la libertad", confiesa Marisa Blanco.
Un estudio sobre parejas LAT ha encontrado que hay cinco tipos de parejas que no viven juntas. Hay las que no viven juntos debido a su edad, o por no tener capacidad económica para vivir juntas.
El modelo LAT está desafiando la idea tradicional de pareja y cómo se entiende el amor y la relación. Se están haciendo más comunes las parejas que optan por mantener su independencia y su espacio personal en la vida familiar.
Esos cambios también tienen un impacto económico, ya que vivir separadas supone tener dos hogares y una mayor estabilidad financiera para ambas partes de la pareja.