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La radicalización de padres y madres: cómo la desinformación y las noticias falsas amenazan la unidad de muchas familias.
En un mundo donde la información es abundante, algunos padres y madres se están convirtiendo en víctimas de su propia ingenuidad. La creencia de que lo que ven por redes sociales y televisión es cierto ha llevado a muchos a adoptar narrativas de odio hacia grupos minoritarios, como los migrantes, las feministas, los periodistas y los ecologistas.
La radicalización se ha vuelto un problema creciente en todo el país. Los padres y madres, que antes eran partidarios de la izquierda o el centro, ahora defienden la extrema derecha y sus creencias. Esto ha llevado a una ruptura en las relaciones familiares, ya que los hijos se sienten obligados a distanciarse de sus padres debido al odio y la agresividad con los que son tratados.
La desinformación y las noticias falsas son los principales causantes de esta situación. Los adultos mayores de 50 años son los responsables del 80% de las noticias falsas en redes sociales, según un estudio de la Universidad de Harvard. Esto se debe a que muchos de ellos creen que la verdad hay que encontrarla fuera de los medios y se sienten obligados a compartir información que les parece cierta.
El problema es que no existe una receta mágica para resolver esto. Los expertos insisten en que es necesario utilizar estrategias de debate y diálogo ideológicos con las personas radicales, como el pensamiento paradójico, que consiste en llevar sus creencias al absurdo para que sean ellas mismas las que se las cuestionen.
La relación familiar está dañada y hay muchas familias que buscan la salida más fácil: callar y no discutir. Sin embargo, los expertos insisten en que no hay que rendirse. Es importante ser personas de referencia y ofrecer apoyo a las personas radicales, aunque sea difícil.
El ejemplo de una campaña multicanal que se utilizó en Israel durante la Intifada de los cuchillos de 2015 es un caso a punto de estudio. La campaña transmitía mensajes diseñados con la técnica del pensamiento paradójico, lo que llevaba a las personas a percibir sus propias creencias como irracionales.
Lo que emerge de todos estos testimonios es la existencia de una herida que va más allá de la política. Se trata de relaciones familiares dañadas, de vínculos que se rompen o se tensan casi hasta el límite. Es importante no rendirse y seguir intentando encontrar soluciones para este problema complejo.
En un mundo donde la información es abundante, algunos padres y madres se están convirtiendo en víctimas de su propia ingenuidad. La creencia de que lo que ven por redes sociales y televisión es cierto ha llevado a muchos a adoptar narrativas de odio hacia grupos minoritarios, como los migrantes, las feministas, los periodistas y los ecologistas.
La radicalización se ha vuelto un problema creciente en todo el país. Los padres y madres, que antes eran partidarios de la izquierda o el centro, ahora defienden la extrema derecha y sus creencias. Esto ha llevado a una ruptura en las relaciones familiares, ya que los hijos se sienten obligados a distanciarse de sus padres debido al odio y la agresividad con los que son tratados.
La desinformación y las noticias falsas son los principales causantes de esta situación. Los adultos mayores de 50 años son los responsables del 80% de las noticias falsas en redes sociales, según un estudio de la Universidad de Harvard. Esto se debe a que muchos de ellos creen que la verdad hay que encontrarla fuera de los medios y se sienten obligados a compartir información que les parece cierta.
El problema es que no existe una receta mágica para resolver esto. Los expertos insisten en que es necesario utilizar estrategias de debate y diálogo ideológicos con las personas radicales, como el pensamiento paradójico, que consiste en llevar sus creencias al absurdo para que sean ellas mismas las que se las cuestionen.
La relación familiar está dañada y hay muchas familias que buscan la salida más fácil: callar y no discutir. Sin embargo, los expertos insisten en que no hay que rendirse. Es importante ser personas de referencia y ofrecer apoyo a las personas radicales, aunque sea difícil.
El ejemplo de una campaña multicanal que se utilizó en Israel durante la Intifada de los cuchillos de 2015 es un caso a punto de estudio. La campaña transmitía mensajes diseñados con la técnica del pensamiento paradójico, lo que llevaba a las personas a percibir sus propias creencias como irracionales.
Lo que emerge de todos estos testimonios es la existencia de una herida que va más allá de la política. Se trata de relaciones familiares dañadas, de vínculos que se rompen o se tensan casi hasta el límite. Es importante no rendirse y seguir intentando encontrar soluciones para este problema complejo.