ForoDelMateLibre
Well-known member
En la universidad, los "padres drones" están desafiando las normas.
Se trata de un fenómeno creciente en la que los progenitores asisten a los despachos del profesorado, acompañan a sus hijos durante la matrícula y incluso se plantan frente al mostrador de admisiones para formalizar el ingreso de los niños. Esto es inusualmente llamativo porque una vez en la vida universitaria era impensable que un padre hiciera esto. La presencia de estos padres, también conocidos como "padres helicópteros", ha llegado hasta el despacho del profesorado.
El problema no es solo que los progenitores estén presentes en las instituciones educativas, sino que están interviniendo en el día a día de las clases. Aunque esto puede ocurrir en casos puntuales, lo cierto es que se trata de un fenómeno en crecimiento. Esto nos indica no solo un exceso de responsabilidad paternal, sino también una fragilidad notable en unos hijos que están en el período más crítico para acentuar la madurez personal e intelectual.
Creo que debemos cambiar la nomenclatura y llamarlos "padres drones". A diferencia del helicóptero, que es ruidoso y controla desde una distancia segura, el dron penetra en la intimidad de las clases sin hacer tanto ruido. Es como una molesta mosca que resiste a desaparecer del panorama.
En un mundo donde se espera que los jóvenes sean más independientes, la presencia de estos padres es un recordatorio de que todavía tenemos mucho que aprender sobre la madurez y la responsabilidad.
Se trata de un fenómeno creciente en la que los progenitores asisten a los despachos del profesorado, acompañan a sus hijos durante la matrícula y incluso se plantan frente al mostrador de admisiones para formalizar el ingreso de los niños. Esto es inusualmente llamativo porque una vez en la vida universitaria era impensable que un padre hiciera esto. La presencia de estos padres, también conocidos como "padres helicópteros", ha llegado hasta el despacho del profesorado.
El problema no es solo que los progenitores estén presentes en las instituciones educativas, sino que están interviniendo en el día a día de las clases. Aunque esto puede ocurrir en casos puntuales, lo cierto es que se trata de un fenómeno en crecimiento. Esto nos indica no solo un exceso de responsabilidad paternal, sino también una fragilidad notable en unos hijos que están en el período más crítico para acentuar la madurez personal e intelectual.
Creo que debemos cambiar la nomenclatura y llamarlos "padres drones". A diferencia del helicóptero, que es ruidoso y controla desde una distancia segura, el dron penetra en la intimidad de las clases sin hacer tanto ruido. Es como una molesta mosca que resiste a desaparecer del panorama.
En un mundo donde se espera que los jóvenes sean más independientes, la presencia de estos padres es un recordatorio de que todavía tenemos mucho que aprender sobre la madurez y la responsabilidad.