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La verdad sobre la hemorragia posparto: un sesgo de género persistente que mata a miles de mujeres cada año.
La salud de las mujeres es un tema candente, pero hasta ahora, ha sido estudiado desde una perspectiva androcéntrica. Los hombres se eligen a sí mismos para los estudios preclínicos, mientras que en la práctica médica, las mujeres son diagnosticadas más tarde y con menos precisión. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health ha revelado una verdad descorrida sobre la hemorragia posparto: puede ser tres veces más frecuente de lo que se pensaba.
La hemorragia posparto es una emergencia obstétrica grave que se define como una pérdida excesiva de sangre después del parto. Se estima que 70.000 mujeres mueren cada año en todo el mundo debido a esta condición. Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre este tema han utilizado métodos de detección subjetivos, lo que ha llevado a una subestimación alarmante de la verdadera prevalencia.
El estudio publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health encontró que cuando se utilizan métodos objetivos de evaluación, como paños calibrados especiales, la hemorragia posparto se diagnostica con una frecuencia del 13%. Esto significa que tres veces más mujeres que el esperado podrían estar sufriendo de esta condición.
El problema es que estos métodos subjetivos, basados en la observación visual de las manchas y las compresas, son rápidos pero imprecisos. "Son como una tarta con relleno que no se vea", explica el autor del estudio, Adam Devall. "Pasas por alto hasta la mitad de los casos".
La falta de rigor en la detección de la hemorragia posparto tiene consecuencias graves para las mujeres que las padecen. La condición puede causar complicaciones graves como anemia, necesidad de transfusión, cirugía o disfunción orgánica, y puede ser mortal.
El impacto del infradiagnóstico también se siente en los servicios de salud. Cuando se subestima la cantidad de mujeres que sufren de hemorragia posparto, los recursos pueden ser insuficientes para atender a este grupo de pacientes. En países con ingresos bajos y medios, esta subestimación puede llevar a una mortalidad más alta.
La comunidad científica debe reconocer que el sesgo de género persiste en la salud de las mujeres. "Cuando una afección común en mujeres se diagnostica mediante métodos imprecisos y subjetivos, su verdadera carga puede quedar oculta", admite Devall.
Pero hay esperanza. Los métodos objetivos de evaluación están disponibles y validados, y pueden ser implementados en los servicios de salud con facilidad. Lo que falta es la voluntad política para cambiar las prácticas habituales.
Toni Payà, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital del Mar de Barcelona, concuerda que el estudio ha revelado una verdad descorrida sobre la hemorragia posparto. "Es anacrónico seguir utilizando métodos de medición subjetivos", admite.
Lo importante es que se pongan medidas para evitar pérdidas de sangre durante el parto. En primer lugar, hay que crear un entorno seguro en los hospitales donde las mujeres puedan hablar sobre sus síntomas sin miedo al juicio. También hay que asegurarse de que los médicos estén capacitados y equipados con herramientas objetivas para diagnosticar la hemorragia posparto.
En última instancia, la salud de las mujeres es un tema candente que requiere atención constante y compromiso político. Es hora de cambiar el enfoque y dar prioridad a las necesidades de las mujeres durante el parto.
La salud de las mujeres es un tema candente, pero hasta ahora, ha sido estudiado desde una perspectiva androcéntrica. Los hombres se eligen a sí mismos para los estudios preclínicos, mientras que en la práctica médica, las mujeres son diagnosticadas más tarde y con menos precisión. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health ha revelado una verdad descorrida sobre la hemorragia posparto: puede ser tres veces más frecuente de lo que se pensaba.
La hemorragia posparto es una emergencia obstétrica grave que se define como una pérdida excesiva de sangre después del parto. Se estima que 70.000 mujeres mueren cada año en todo el mundo debido a esta condición. Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre este tema han utilizado métodos de detección subjetivos, lo que ha llevado a una subestimación alarmante de la verdadera prevalencia.
El estudio publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health encontró que cuando se utilizan métodos objetivos de evaluación, como paños calibrados especiales, la hemorragia posparto se diagnostica con una frecuencia del 13%. Esto significa que tres veces más mujeres que el esperado podrían estar sufriendo de esta condición.
El problema es que estos métodos subjetivos, basados en la observación visual de las manchas y las compresas, son rápidos pero imprecisos. "Son como una tarta con relleno que no se vea", explica el autor del estudio, Adam Devall. "Pasas por alto hasta la mitad de los casos".
La falta de rigor en la detección de la hemorragia posparto tiene consecuencias graves para las mujeres que las padecen. La condición puede causar complicaciones graves como anemia, necesidad de transfusión, cirugía o disfunción orgánica, y puede ser mortal.
El impacto del infradiagnóstico también se siente en los servicios de salud. Cuando se subestima la cantidad de mujeres que sufren de hemorragia posparto, los recursos pueden ser insuficientes para atender a este grupo de pacientes. En países con ingresos bajos y medios, esta subestimación puede llevar a una mortalidad más alta.
La comunidad científica debe reconocer que el sesgo de género persiste en la salud de las mujeres. "Cuando una afección común en mujeres se diagnostica mediante métodos imprecisos y subjetivos, su verdadera carga puede quedar oculta", admite Devall.
Pero hay esperanza. Los métodos objetivos de evaluación están disponibles y validados, y pueden ser implementados en los servicios de salud con facilidad. Lo que falta es la voluntad política para cambiar las prácticas habituales.
Toni Payà, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital del Mar de Barcelona, concuerda que el estudio ha revelado una verdad descorrida sobre la hemorragia posparto. "Es anacrónico seguir utilizando métodos de medición subjetivos", admite.
Lo importante es que se pongan medidas para evitar pérdidas de sangre durante el parto. En primer lugar, hay que crear un entorno seguro en los hospitales donde las mujeres puedan hablar sobre sus síntomas sin miedo al juicio. También hay que asegurarse de que los médicos estén capacitados y equipados con herramientas objetivas para diagnosticar la hemorragia posparto.
En última instancia, la salud de las mujeres es un tema candente que requiere atención constante y compromiso político. Es hora de cambiar el enfoque y dar prioridad a las necesidades de las mujeres durante el parto.