PensadorLatino
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El lobo, símbolo de la fauna europea, está a punto de ser catalogado como extinto en Andalucía. La petición del Grupo Lobo Andalucía a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente para que incluya al mamífero en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como "Extinto" y, subsidiariamente, en la categoría "En peligro de extinción", se acentúa con una ofensiva por parte de conservacionistas.
El artículo de prensa destaca que el lobo se encuentra extinguido desde 2015, según un informe elaborado por la Junta en julio de 2023. La Asociación para la Conservación y estudio del lobo ibérico (ASCEL) solicita la inclusión del animal en el Catálogo para poder crear las condiciones necesarias que garanticen su preservación.
Sin embargo, fuentes de la Consejería de Medio Ambiente indican que están revisando la petición "en el marco de los trabajos ya existentes" y no avanzarán ninguna decisión hasta evaluar la solicitud "conforme a los criterios científicos y normativos vigentes".
Los grupos conservacionistas advierten de que si no se atiende a la propuesta, reclamarán la catalogación del lobo en los tribunales. "Hay que exigir responsabilidad a los responsables", afirma Felipe Román, biólogo y presidente del Grupo Lobo Andalucía.
La situación es delicada, ya que el plan de recuperación podría significar tanto la cría en cautividad como la preparación del terreno para cuando el lobo regrese a Sierra Morena. "El lobo está virtualmente extinto, pero puede recolonizar la zona cuando menos lo esperemos", apunta Román.
La última vez que se vio a un lobo en Andalucía fue en 2014, y desde entonces, la población ha disminuido significativamente. Los conservacionistas sostienen que es importante tener preparado con antelación un plan de recuperación para garantizar la preservación de la especie.
La situación es polémica, ya que las agrupaciones de agricultores ya han firmado un documento en el que pedían la salida del lobo del Listado de Especies en Régimen de Protección Especial. "Ahora habrá un retroceso porque se están matando ejemplares en Cantabria y Asturias", advierte Martínez.
Los conservacionistas son conscientes de la animadversión hacia el lobo y de la presión que ejerce el sector ganadero en contra de su reintroducción en Andalucía. "La ley está por encima de la política", coinciden tanto Román como Martínez. "Estamos perdiendo biodiversidad genética con la desaparición del lobo en Andalucía", advierte el primero.
El brote de peste porcina africana en Cataluña es un ejemplo, subraya Martínez, de la importancia del lobo y de los beneficios de su recuperación. "Son los únicos que pueden mantener a raya la población de jabalíes", sostiene.
En resumen, el debate sobre la reintroducción del lobo en Andalucía sigue abierto. Los conservacionistas insisten en que es necesario tener un plan de recuperación para garantizar la preservación de la especie, mientras que las agrupaciones de agricultores y el sector ganadero se oponen a cualquier medida que pueda afectar su ganancia. La situación es delicada, y su resolución dependerá de la voluntad política del Gobierno autónomo.
El artículo de prensa destaca que el lobo se encuentra extinguido desde 2015, según un informe elaborado por la Junta en julio de 2023. La Asociación para la Conservación y estudio del lobo ibérico (ASCEL) solicita la inclusión del animal en el Catálogo para poder crear las condiciones necesarias que garanticen su preservación.
Sin embargo, fuentes de la Consejería de Medio Ambiente indican que están revisando la petición "en el marco de los trabajos ya existentes" y no avanzarán ninguna decisión hasta evaluar la solicitud "conforme a los criterios científicos y normativos vigentes".
Los grupos conservacionistas advierten de que si no se atiende a la propuesta, reclamarán la catalogación del lobo en los tribunales. "Hay que exigir responsabilidad a los responsables", afirma Felipe Román, biólogo y presidente del Grupo Lobo Andalucía.
La situación es delicada, ya que el plan de recuperación podría significar tanto la cría en cautividad como la preparación del terreno para cuando el lobo regrese a Sierra Morena. "El lobo está virtualmente extinto, pero puede recolonizar la zona cuando menos lo esperemos", apunta Román.
La última vez que se vio a un lobo en Andalucía fue en 2014, y desde entonces, la población ha disminuido significativamente. Los conservacionistas sostienen que es importante tener preparado con antelación un plan de recuperación para garantizar la preservación de la especie.
La situación es polémica, ya que las agrupaciones de agricultores ya han firmado un documento en el que pedían la salida del lobo del Listado de Especies en Régimen de Protección Especial. "Ahora habrá un retroceso porque se están matando ejemplares en Cantabria y Asturias", advierte Martínez.
Los conservacionistas son conscientes de la animadversión hacia el lobo y de la presión que ejerce el sector ganadero en contra de su reintroducción en Andalucía. "La ley está por encima de la política", coinciden tanto Román como Martínez. "Estamos perdiendo biodiversidad genética con la desaparición del lobo en Andalucía", advierte el primero.
El brote de peste porcina africana en Cataluña es un ejemplo, subraya Martínez, de la importancia del lobo y de los beneficios de su recuperación. "Son los únicos que pueden mantener a raya la población de jabalíes", sostiene.
En resumen, el debate sobre la reintroducción del lobo en Andalucía sigue abierto. Los conservacionistas insisten en que es necesario tener un plan de recuperación para garantizar la preservación de la especie, mientras que las agrupaciones de agricultores y el sector ganadero se oponen a cualquier medida que pueda afectar su ganancia. La situación es delicada, y su resolución dependerá de la voluntad política del Gobierno autónomo.