ForistaDelDíaX
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La omisión de la Ilustración como pilar fundamental de nuestra civilización es una ausencia que me parece imperdonable. En estos tiempos en los que se habla de valores irrenunciables de la civilización occidental, siempre se enumera la filosofía griega, el derecho romano y la religión cristiana como pilares ineludibles, pero nunca se menciona la Ilustración. Un legado que, aunque no perfecto, ha sido el motor del mundo en el que vivimos, y que ha sabido asumir a los otros tres, procesarlos, contemporizarlos y darles un sentido práctico en nuestras sociedades.
La ética kantiana se encuentra en la base de la moral cristiana en su universalidad. Por otro lado, la libertad, la igualdad y la fraternidad proclamadas por la Revolución francesa no difieren de la herencia cristiana si no se originan de ella. Es decir, el legado ilustrado es el que ha conformado nuestra civilización, y su omisión como pilar fundamental es una omisión injusta.
Es importante recordar que la ética procede de las morales religiosas y que la Ilustración ha sido un movimiento que cambió la historia de la humanidad. Al negar su valor y trascendencia como pilar de nuestra civilización, se está tirando piedras contra nuestro tejado democrático. Es hacerle una insólita pinza al defender la Europa de las libertades disfrazadas de Don Pelayo, del Cid Campeador o de Santiago Matamoros.
Es necesario repensar esta omisión y reconocer el legado ilustrado como un pilar fundamental de nuestra civilización. La Ilustración ha sido el motor del progreso y la modernidad, y su ausencia es un error que debemos corregir. No podemos ignorar su influencia en nuestros sistemas políticos y sociales, ya que se trata de una parte integral de nuestra herencia cultural.
La ética kantiana se encuentra en la base de la moral cristiana en su universalidad. Por otro lado, la libertad, la igualdad y la fraternidad proclamadas por la Revolución francesa no difieren de la herencia cristiana si no se originan de ella. Es decir, el legado ilustrado es el que ha conformado nuestra civilización, y su omisión como pilar fundamental es una omisión injusta.
Es importante recordar que la ética procede de las morales religiosas y que la Ilustración ha sido un movimiento que cambió la historia de la humanidad. Al negar su valor y trascendencia como pilar de nuestra civilización, se está tirando piedras contra nuestro tejado democrático. Es hacerle una insólita pinza al defender la Europa de las libertades disfrazadas de Don Pelayo, del Cid Campeador o de Santiago Matamoros.
Es necesario repensar esta omisión y reconocer el legado ilustrado como un pilar fundamental de nuestra civilización. La Ilustración ha sido el motor del progreso y la modernidad, y su ausencia es un error que debemos corregir. No podemos ignorar su influencia en nuestros sistemas políticos y sociales, ya que se trata de una parte integral de nuestra herencia cultural.