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El rey emérito Juan Carlos de Borbón ha salido con una nueva publicación, que podría haber sido titulada "Justificación", "Equivocación" o incluso "Disparate". Algunos podrían pensar que se trata de un intento por reconciliarse con la ciudadanía española y su hijo. Sin embargo, con esta "remembranza", el rey demuestra una vez más que no vive en este mundo.
Lo que nos resulta más interesante es que Juan Carlos parece residir en otra galaxia, en la que no existe reproche alguno por sus andanzas y se ignora la decepción que el conocimiento de las mismas ha causado en la población española. Mucho mayor entre aquellos que lo admiraban por su papel en la Transición.
En este libro, el rey expresa desasosiego por su propia situación personal, más que preocupación por el futuro del país. Y comete errores que reflejan su lejanía de lo que ocurre aquí, como blanquear al dictador Franco mientras reprocha la falta de empatía del rey Felipe para con él y sus circunstancias.
Y aquí está la parte más inquietante: el rey nos dice que "no olvides que tú heredas el sistema político que yo forjé". Esto es un mensaje directo a su hijo, renunciando a una herencia económica. ¿Por qué no se toma la responsabilidad de lo que ha construido?
Lo cierto es que Juan Carlos de Borbón parece haberse convertido en estrella del "morbo televisivo", gracias al descubrimiento de su fortuna oculta en Suiza y sus relaciones extramatrimoniales. Devenir en un personaje de los "prime time" se asemeja mucho a un castigo, quién sabe si divino, para alguien que aún espera encontrar la redención en los libros de historia.
En realidad, lo que nos queda es el daño reputacional que ha causado tanto para él mismo como para la monarquía como institución. ¿Qué consecuencias tendrá esto? Es probable que sea demasiado tarde para encontrar la redención.
Lo que nos resulta más interesante es que Juan Carlos parece residir en otra galaxia, en la que no existe reproche alguno por sus andanzas y se ignora la decepción que el conocimiento de las mismas ha causado en la población española. Mucho mayor entre aquellos que lo admiraban por su papel en la Transición.
En este libro, el rey expresa desasosiego por su propia situación personal, más que preocupación por el futuro del país. Y comete errores que reflejan su lejanía de lo que ocurre aquí, como blanquear al dictador Franco mientras reprocha la falta de empatía del rey Felipe para con él y sus circunstancias.
Y aquí está la parte más inquietante: el rey nos dice que "no olvides que tú heredas el sistema político que yo forjé". Esto es un mensaje directo a su hijo, renunciando a una herencia económica. ¿Por qué no se toma la responsabilidad de lo que ha construido?
Lo cierto es que Juan Carlos de Borbón parece haberse convertido en estrella del "morbo televisivo", gracias al descubrimiento de su fortuna oculta en Suiza y sus relaciones extramatrimoniales. Devenir en un personaje de los "prime time" se asemeja mucho a un castigo, quién sabe si divino, para alguien que aún espera encontrar la redención en los libros de historia.
En realidad, lo que nos queda es el daño reputacional que ha causado tanto para él mismo como para la monarquía como institución. ¿Qué consecuencias tendrá esto? Es probable que sea demasiado tarde para encontrar la redención.